(BUENOS AIRES).- Leandro Paredes y Facundo Medina llegan condicionados por una tarjeta amarilla en el Mundial 2026 y, si reciben una segunda amonestación ante Jordania, quedarán suspendidos de manera automática para los 16avos de final. La Selección Argentina ya tiene el boleto asegurado a la siguiente fase, pero el cierre del grupo encendió una alerta en el cuerpo técnico que encabeza Lionel Scaloni.
Los dos futbolistas fueron amonestados en el encuentro anterior frente a Austria, victoria por 2 a 0 que clasificó al equipo. El reglamento de la FIFA es claro: una doble amarilla en la fase de grupos obliga a cumplir una fecha de suspensión inmediata, y recién a partir de la etapa eliminatoria las tarjetas se limpian. Por eso, el margen de error es mínimo para quienes ya cargan con una sanción.
Con la clasificación resuelta, Scaloni analiza alternativas para el duelo ante Jordania. La idea es preservar a las piezas que considera importantes sin resentir el funcionamiento colectivo ni la competencia interna del plantel. El propio entrenador ya marcó su postura de cara al tercer compromiso y no descartó dosificar minutos o directamente sentar a alguno de los apercibidos si el desarrollo del partido lo permite.
Paredes es un equilibrador natural en la mitad de la cancha y su presencia le da pausa al circuito de juego. Medina, en tanto, ofrece variantes en la última línea, algo valioso en un torneo donde la rotación se vuelve una herramienta obligada. Perder a cualquiera de los dos en el primer cruce eliminatorio sería un dolor de cabeza evitable para el cuerpo técnico.
El plantel ya trabaja con la mira puesta en los 16avos de final y el objetivo de máxima es llegar con el grupo completo y sin bajas por razones disciplinarias. La situación obliga a equilibrar la necesidad de sumar rodaje con el cuidado de los jugadores que están al borde de la suspensión.
En la concentración, según explicó el director técnico, la rutina no va mucho más allá de los entrenamientos y del seguimiento de los demás partidos del Mundial 2026. Scaloni entiende que el calor y la cercanía entre los encuentros pueden inclinar la balanza y reiteró que no quiere perder futbolistas por situaciones controlables. De hecho, el técnico ya había sido crítico con la pausa de hidratación que divide cada tiempo y había dicho que "el calor y que se pare el partido constantemente hacen que eso le dé una mano al equipo teóricamente más débil".
El duelo ante Jordania se jugará el sábado y definirá el liderazgo del grupo. Será una prueba futbolística y, sobre todo, una evaluación de gestión de plantel para una Argentina que ya palpita la fase de eliminación directa del Mundial 2026.
