(BUENOS AIRES).- Nicolás Otamendi encendió la alerta en la previa del Mundial 2026 con un mensaje directo: el rol de campeón defensor convierte cada partido en una final anticipada. El zaguero, referente de la última línea argentina, dejó en claro que el equipo deberá afrontar el torneo con una concentración extrema porque, según su mirada, los rivales diagraman sus planes para voltear a quien levanta la copa.
A sus 36 años, Otamendi atraviesa una etapa cargada de simbolismo dentro de la Selección Argentina. El defensor confirmó que esta será su última participación en una Copa del Mundo, lo que agrega un condimento emocional a cada presentación y refuerza su búsqueda de un cierre en lo más alto con la Albiceleste.
“Disfruto de estos momentos porque va a ser mi último Mundial con la Selección Argentina. Es mi cuarto Mundial y no hay nada más maravilloso que defender los colores de nuestro país y el título”, expresó el central. La declaración mezcla orgullo con la conciencia de que se acerca el final de un recorrido inigualable.
Ese peso histórico también se traduce en una advertencia concreta para el plantel que conduce tácticamente Lionel Scaloni. Otamendi explicó que el principal desafío será sostener el nivel competitivo cuando todos los rivales salen a la cancha con una motivación extra: derrotar al vigente campeón mundial. No se trata de una percepción aislada, sino de una certeza que el grupo tiene incorporada desde el primer día de trabajo de cara al Mundial 2026.
“Somos el campeón y todos nos van a querer ganar. Tenemos como ejemplo el inicio de Qatar y sabemos que cualquier equipo te va a complicar”, señaló el defensor, recordando la dificultad que atravesó la Selección en el arranque del Mundial anterior, donde cada compromiso exigió un desgaste físico y mental máximo. Esa experiencia, dijo, obliga a no regalar ni un minuto de distracción.
El zaguero subrayó además la importancia del funcionamiento colectivo, tanto en defensa como en ataque, para sostener el protagonismo de la Albiceleste a lo largo de la competencia. En su análisis, el equilibrio es la herramienta principal para transitar las distintas fases del Mundial 2026 sin sobresaltos y con la ambición intacta.
Otamendi también puso el foco en lo que significa disputar su cuarto certamen ecuménico. Con 36 años y un recorrido que incluye las citas de 2014, 2018 y la consagración en Qatar, el zaguero reconoció que cada entrenamiento y cada encuentro tienen un valor especial. La decisión de anunciar su retiro de los mundiales al término de esta edición le da un marco definitivo a su legado.
Con el debut ante Argelia en el horizonte inmediato, la Selección Argentina ya ajusta los detalles finales de su puesta a punto para el Mundial 2026. El mensaje de Otamendi instaló una idea central dentro del grupo: el equipo ya no es el que persigue, sino el que todos quieren vencer, y ese nuevo estatus exige arrancar con calma pero con la guardia bien alta desde el primer minuto.
