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RIVER PLATE

¿Un River sin rotación? Coudet arma un esquema implacable con 17 jerarquías

 

Eduardo Coudet planea un River Plate con un plantel de 16 o 17 futbolistas de nivel titular, sin rotación excesiva y con una fuerte apuesta a juveniles como Joaquín Freitas o Lucas Silva.

 
Coudet
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(BUENOS AIRES).- Eduardo Coudet ya tiene el molde para su River Plate: un plantel corto de 16 o 17 futbolistas de nivel titular, sin rotación excesiva, que le permita afrontar con jerarquía los torneos locales e internacionales.

El Chacho prioriza calidad por sobre cantidad en el armado del equipo. Busca una base consolidada que funcione como columna vertebral durante toda la temporada, con una identidad de juego más estable y sin la dispersión que, en ciclos anteriores, conspiró contra la continuidad de las ideas.

Con esa base acotada, el cuerpo técnico apuesta a reducir la dependencia de los cambios constantes. La premisa es clara: sostener un rendimiento regular sin que el equipo pierda fisonomía jornada tras jornada. Por eso la rotación será selectiva y solo por necesidad, no por voluntad táctica.

El plan de Coudet contempla contar con entre 16 y 17 futbolistas considerados de nivel titular. Es decir, un grupo reducido pero altamente competitivo, que funcione como columna vertebral del equipo en todas las competencias. La idea es evitar una rotación excesiva y consolidar una identidad de juego más estable.

El resto del plantel lo nutrirán juveniles con proyección. Entre los nombres que aparecen en el radar del cuerpo técnico se destacan Joaquín Freitas, Juan Cruz Meza, Lucas Silva, Facundo González, Lautaro Pereyra y Ulises Giménez. Todos ya sumaron minutos en Primera y el técnico los imagina como piezas activas del funcionamiento, no como simples alternativas.

Coudet quiere que estos juveniles no sean simples alternativas, sino que tengan participación real dentro del esquema. La apuesta a la cantera no es simbólica: forma parte central del proyecto deportivo. El modelo busca un equilibrio entre la competitividad inmediata que exige el calendario y el desarrollo de futbolistas que aseguren recambio genuino a largo plazo.

Ese diseño encaja con un año cargado de compromisos nacionales e internacionales. La estructura reducida pero rica en nivel es, para el cuerpo técnico, la mejor respuesta a la exigencia de competir en todos los frentes sin desgastar al grupo.

El esquema también optimiza recursos y mantiene un vestuario más controlado, sin sobrepoblación de jugadores que no tengan minutos suficientes. Con esta receta, el ciclo de Coudet empieza a delinearse: un plantel más corto, más definido y con una fuerte apuesta a los juveniles como la identidad que el entrenador quiere imponer en su nuevo River.