(BUENOS AIRES).- “La tarta de jamón y queso es un clásico que nunca falla. Fácil de preparar, económica y deliciosa, esta receta es perfecta para una comida rápida, una reunión familiar o incluso para llevar al trabajo.”
La frase, difundida por El Sol, resume el espíritu de un plato que resuelve cualquier urgencia cotidiana con ingredientes básicos y un resultado que siempre deja conformes a todos. La combinación de jamón cocido y queso fresco, unida por un ligue cremoso de huevo y leche, es uno de esos recursos de la cocina diaria que conviene tener a mano para cuando el tiempo apremia.
La receta es simple y no requiere experiencia previa. Se trata de una preparación que se arma en capas sobre una masa de tarta, lo que permite jugar con las proporciones según los gustos de la casa. Si hay invitados, se puede duplicar sin drama; si sobra, al otro día se recome fría o se calienta en un tostador y queda como recién hecha.
Ingredientes
2 tapas de tarta
200 gramos de jamón cocido
200 gramos de queso fresco
3 huevos
Media taza de leche
Sal, pimienta y nuez moscada al gusto
Con todo listo sobre la mesada, el proceso arranca prendiendo el horno. Precalentarlo a 180 grados mientras se prepara el relleno. Forrar un molde con una de las tapas de tarta y pincharla con un tenedor para que no se infle en el horno. Distribuir el jamón y el queso en capas directamente sobre la masa, cubriendo toda la superficie para que cada porción tenga un bocado parejo.
Batir los tres huevos con la media taza de leche y condimentar con la sal, la pimienta y la nuez moscada a gusto. Verter esa mezcla sobre el relleno y, de inmediato, cubrir con la segunda tapa. Sellar bien los bordes presionando con los dedos o con un tenedor y hacer pequeños cortes en la superficie para que escape el vapor durante la cocción.
Hornear entre 25 y 30 minutos, hasta que la masa esté dorada y crocante. La señal clave es ese color parejo en la cubierta: cuando aparece, la receta está lista para salir del horno y reposar apenas unos minutos antes de cortarla. Una preparación simple que se vuelve adictiva desde el primer triángulo.
