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ESPECTÁCULO

Receta: Tarta Lotus sin horno y pocos pasos

 

La influencer gastronómica compartió una tarta fría con galletas Lotus Biscoff, que no requiere horno y se prepara en pocos pasos.

 
Receta
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(BUENOS AIRES).- Paulina Cocina volvió a demostrar por qué es una de las creadoras de contenido gastronómico más queridas del país. Siempre atenta a resolver el día a día de sus seguidores, compartió una receta que ya es furor: una Tarta Lotus sin horno que, según sus propias palabras, es pura adicción.

Esta propuesta de tarta fría, que recupera el inconfundible sabor a caramelo especiado de las galletas belgas, es ideal para cualquier ocasión. “Es la típica tarta que llevas a una cena y todo el mundo te pide la receta”, aseguró la influencer. Además, no necesitás prender el horno ni tener experiencia previa. “¿Existe algo más adictivo que el sabor de las galletas Lotus? Sí, ¡una tarta hecha con ellas!”, posteó Paulina en su página web.

INGREDIENTES DE LA RECETA

  • Para la base: 250g de galletas Lotus Biscoff y 100g de mantequilla sin sal derretida.

  • Para el relleno: 500g de queso crema (tipo Philadelphia), 250g de crema de Lotus Biscoff, 100g de azúcar glas y 400ml de nata para montar (crema de leche).

PASO A PASO

Lo primero que tenés que hacer es la base. Triturá las galletas Lotus hasta que queden como arena fina. Podés usar una procesadora de alimentos o meterlas en una bolsa y pasarles un palo de amasar. Luego mezclalas con la mantequilla derretida hasta formar una masa húmeda. Forrá un molde desmontable con papel de horno, volcá la mezcla y aplastala bien firme. Paulina tiró un tip clave acá: “Una vez que hayas presionado bien la mezcla de galleta y mantequilla en el molde, llévalo al congelador durante 15 minutos mientras preparas el relleno”.

Para el relleno, vas a batir el queso crema con el azúcar glas hasta que esté suave y sin grumos. Apenas se integre, añadí la crema de Lotus y batí un poco más hasta que quede una mezcla homogénea. El queso crema siempre tiene que estar a temperatura ambiente para evitar los temidos grumos.

Ahora viene el secreto de la cremosidad. En un bowl aparte, montá la nata bien fría con un batidor eléctrico. No te vayas de mambo. “No hay que montarla del todo, solo hasta que tenga una consistencia cremosa pero firme”, sostenía la receta. Cuando logre esa textura, incorporala a la mezcla de queso y Lotus con movimientos envolventes, sin batir, para no perder el aire.

Sacá la base del congelador y verté el relleno bien parejo. Alisá la superficie con una espátula y llevá la tarta a la heladera un mínimo de 4 a 6 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche. Antes de servir, decorá con un hilo de crema de Lotus derretida y alguna galleta partida.

No te impacientes con el frío porque la espera rinde. “¡La espera vale la pena!”, recalcó Paulina. Es un postre simple que se vuelve adictivo. Las tenés que probar sí o sí.