(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme se puso al frente de la negociación por Jhohan Romaña, el defensor colombiano de San Lorenzo, después de que el propio futbolista diera señales positivas de querer sumarse a Boca. La respuesta del marcador central —que otros clubes también sondean— obligó al presidente del Consejo de Fútbol a acelerar los contactos para no perder la ventaja.
La intención de Riquelme no es una movida aislada, sino parte de un plan más amplio de refuerzos con el que busca "equilibrar el equipo en varias líneas y no depender de una sola incorporación". Boca ya tiene otras negociaciones abiertas, pero la incorporación de un central con las características de Romaña pasó a ser una prioridad en los últimos días.
El mercado, además, impone plazos cada vez más ajustados. "Varios clubes del exterior y del fútbol argentino también están detrás de los mismos objetivos, lo que obliga a Boca a moverse con rapidez si quiere cerrar incorporaciones clave", analizan en el entorno del club. La dirigencia xeneize entiende que el diálogo con el jugador está avanzado, aunque todavía restan resolver las condiciones con San Lorenzo.
Riquelme tomó personalmente las riendas y ya intercambia mensajes con el entorno de Romaña, según confiaron fuentes del club. La intención es dejar todo encaminado para que, una vez resuelta la situación contractual con San Lorenzo, el defensor viaje a Buenos Aires para la revisión médica.
El plan de refuerzos responde a una planificación en etapas que arranca con la definición del entrenador y después acelera por los nombres apuntados. En ese esquema, Riquelme mantiene contactos y evaluaciones constantes para no perder terreno frente a otros clubes interesados. La intención es que el colombiano se sume cuanto antes para empezar a trabajar bajo las órdenes del cuerpo técnico y ganar rodaje en el sistema de juego.
Romaña encaja en el perfil de defensor que pidió el entrenador para reforzar la última línea, una de las zonas donde Boca necesita mayor jerarquía y profundidad. El Consejo de Fútbol busca cerrar la operación antes de que la competencia del exterior termine de avanzar sobre un jugador que ya manifestó su intención de vestir la camiseta xeneize.
El Consejo de Fútbol mantiene abiertas otras negociaciones en simultáneo para no depender exclusivamente de una sola operación. La estrategia de Riquelme es tener alternativas concretas en caso de que alguno de los pases se demore o se caiga, algo habitual en los mercados de pases sudamericanos.
La expectativa en Boca es que el desenlace por Romaña se defina en los próximos días. Si no surgen trabas de último momento, el club confía en cerrar al defensor y sumar un nombre que eleve el nivel competitivo del plantel de cara a la próxima temporada.
