(BUENOS AIRES).- “Me tocó pasar por lo mismo”, recordó Rolando Schiavi al comparar su etapa como jugador de Boca con el presente de Edinson Cavani, quien viene compitiendo entre molestias físicas e infiltraciones. El exdefensor abrió el debate sobre la exigencia de jugar lesionado y reveló que en su época era moneda corriente convivir con el dolor para no perderse partidos decisivos.
Schiavi explicó que en el fútbol de alto rendimiento de su tiempo “era habitual convivir con el dolor y jugar infiltrado para poder estar disponible en partidos decisivos”. La declaración del exzaguero llega justo cuando Cavani está en el centro de la discusión por su continuidad en el equipo titular pese a arrastrar distintas lesiones en el último tiempo.
El exreferente xeneize fue más allá y aseguró que muchas veces no existía margen para elegir. “No había otra alternativa que ‘aguantar’ para no dejar al equipo con bajas importantes”, sostuvo Schiavi, quien remarcó que el compromiso con el grupo pesaba por encima de la condición física ideal. Esa realidad, según su testimonio, lo llevó a infiltrarse en varios momentos de su carrera, incluso en partidos importantes.
El exjugador diferenció su etapa de la actualidad, sobre todo en lo que respecta a la preparación física, la prevención de lesiones y la gestión de cargas. Sin embargo, dejó en claro que en competencias de máxima exigencia el margen de decisión sigue siendo limitado. “Esa práctica, habitual en el pasado, hoy es mucho más discutida en el fútbol moderno”, indicó.
El espejo de Cavani y la tensión sin resolver
La referencia de Schiavi funciona como un espejo de la situación que atraviesa Cavani en Boca. El delantero uruguayo convivió en el último tiempo con distintas molestias físicas que condicionaron tanto su rendimiento como la decisión de incluirlo entre los once.
Para el exdefensor, este tipo de situaciones genera una tensión inevitable entre hinchas y especialistas. Explicó que existe un choque permanente “entre el riesgo de agravar una lesión y la necesidad de contar con futbolistas determinantes en instancias clave”, una dicotomía que atraviesa al fútbol argentino desde hace años. A su entender, se trata de una discusión que enfrenta dos lógicas difíciles de conciliar: la urgencia deportiva y la preservación del jugador.
Schiavi también apuntó que en su época la decisión de infiltrarse rara vez pasaba por un análisis minucioso de los riesgos. “Muchas veces no había otra alternativa que aguantar”, repitió, al recordar que el plantel solía ser más corto y cada baja significaba un problema mayor para el equipo. Hoy, en cambio, los protocolos médicos son más estrictos y la mirada externa, más crítica.
El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. Las palabras de Schiavi reavivaron una discusión que divide aguas dentro del mundo Boca, donde la exigencia deportiva, la presión por los resultados y el cuidado de la salud de los jugadores siguen chocando sin una respuesta definitiva. Mientras Cavani pelea por sostener su lugar entre los titulares, la experiencia del exzaguero aporta una mirada cruda sobre los costos de competir al límite.
