Chiche Gelblung estuvo un mes en terapia intensiva y ahora habla. El conductor de 82 años rompió el silencio en una entrevista desde su propia casa para su programa y no guardó nada: ni la bronca con los médicos, ni el miedo que no quiso mostrar, ni la decisión que tomó cuando todo se puso más oscuro.
Las fuertes palabras de Chiche Gelblung después de su internación
Lo primero que contó fue lo que le dijo el primer médico que lo atendió cuando llegó al Mater Dei. «Me dijo: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. Pero yo no me sentía así. No tengo perdón para ese tipo, porque nadie le puede decir así a un paciente. En todo caso que diga estás jorobado», disparó, indignado. Una frase que cualquier enfermo hubiera preferido no escuchar y que Chiche claramente no olvidó.

Lo que vino después fue todavía más tenso. Mientras luchaba contra una trombosis en el tobillo que había derivado en problemas cardiovasculares y requirió la colocación de un stent, se desató una batalla paralela entre dos médicos. «Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie y el traumatólogo que quería amputar. Estaba decidiendo si iba a ser abajo de la rodilla, arriba de la rodilla. ¡Ya era la pierna!», recordó, visiblemente compungido.
En medio de esa incertidumbre, Chiche tomó una decisión que reveló sin dramatismo. «Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie lo perdía. Le dije a mi mujer que si era el precio, lo perdía», dijo. Pero también quedó claro que no estaba dispuesto a rendirse: «Sentí que querían matarme. El tema no era que perdiera el pie sino la vida. Mi reacción fue decir: yo no estoy golpeando las puertas del cielo».
El que lo salvó fue el cirujano vascular, a quien Chiche describió como «un médico maravilloso» que peleó en simultáneo contra el traumatólogo para preservar la pierna. La operación se hizo con sedación y el conductor aseguró que tuvo conciencia de todo lo que pasaba. «Sentía cómo se estaba abriendo la arteria. Sentía que le estaba ganando la batalla», cerró, con la misma energía con la que claramente le ganó.
