(BUENOS AIRES).- “Vamos a sufrir”, soltó Nicolás Tagliafico y la frase descolocó a más de uno. El lateral de la Selección Argentina enfrió la euforia que rodea al equipo de Lionel Scaloni en la antesala de los 16avos de final del Mundial 2026 ante Cabo Verde y dejó en claro que el partido será bastante más incómodo de lo que sugiere la chapa de favorito.
Tagliafico, una de las voces con más rodaje del plantel, remarcó que el desarrollo del encuentro no dará respiro y que Argentina deberá prepararse para un trámite cerrado. “El partido será más complejo de lo que parece y el equipo deberá estar preparado para sufrir”, advirtió, en un mensaje que buscó bajar los decibeles de confianza después de una fase de grupos sin fisuras.
La Albiceleste llega a esta instancia con puntaje ideal: tres triunfos en tres presentaciones, el último de ellos una victoria sólida frente a Jordania. Sin embargo, en la intimidad del plantel el discurso es otro: ningún rival entrega concesiones en un Mundial y cualquier exceso de confianza se paga caro en las instancias de eliminación directa.
Del otro lado aparece la gran revelación del torneo. Cabo Verde, en su primera participación mundialista, avanzó invicto a los 16avos de final tras hilvanar tres empates ante selecciones de peso. En su camino dejó igualdades frente a España y Uruguay, resultados que expusieron su capacidad para competir en los escenarios más exigentes sin perder la línea.
El conjunto africano se destacó por una solidez defensiva poco común en un debutante y una disciplina táctica que anuló a rivales de mayor jerarquía individual. Ese orden le alcanzó para convertirse en una de las sorpresas más comentadas del certamen y para generar respeto incluso entre los candidatos. La clasificación a esta instancia ya representa un hito para el fútbol de Cabo Verde, que en su estreno absoluto en una Copa del Mundo logró codearse de igual a igual con potencias acostumbradas a definir torneos.
Tagliafico captó esa realidad y su advertencia funcionó como un llamado de atención interno. La experiencia de torneos anteriores y el crecimiento del fútbol a nivel global obligan a mantener la guardia alta en cada detalle, y el defensor sabe que el margen de error en esta altura del Mundial 2026 es mínimo. El propio cuerpo técnico que encabeza Scaloni insiste puertas adentro en que cada partido de eliminación directa se juega con el cuchillo entre los dientes, sin margen para regalar ni un minuto de desconcentración.
Argentina intentará hacer valer su jerarquía el próximo fin de semana, pero el mensaje del lateral ya quedó flotando: el sufrimiento puede ser parte inevitable del camino a octavos de final en un Mundial 2026 que no deja de entregar sorpresas.
