(BUENOS AIRES).- Hay recetas que trascienden modas y se instalan en la mesa familiar para siempre. La torta invertida de durazno en almíbar es una de ellas: un clásico de la pastelería que combina una base caramelizada, duraznos dulces y un bizcochuelo esponjoso. ¿Lo mejor? Se prepara con pocos ingredientes y en menos de una hora.
El secreto de esta receta está en el armado: primero va el caramelo, después los duraznos y al final la masa. Al desmoldarla, la fruta queda en la parte superior y el caramelo baja formando una cobertura brillante y tentadora. Como se hace con duraznos en lata, la podés preparar durante todo el año, pero ahora que empieza la temporada de duraznos frescos tenés una excusa doble para animarte.
Otra gran ventaja es que no necesitás ser pastelero para que te salga bien. Con el molde adecuado y respetando los tiempos de horno, el resultado es una torta húmeda, de miga tierna y con ese sabor acaramelado que la vuelve adictiva. Es perfecta para la merienda de los findes, para recibir visitas o para darte un gusto sin complicarte la vida.
Ingredientes de la receta
- Caramelo: 180 gramos de azúcar.
- Bizcochuelo: 3 huevos, 150 gramos de azúcar, 200 gramos de harina leudante, 100 mililitros de leche, 100 mililitros de aceite, esencia de vainilla, 20 gramos de manteca y 1 lata de duraznos en almíbar.
Arrancá por el caramelo: poné el azúcar en una olla y calentala a fuego medio. El caramelo se hace solo con azúcar, nada de agua. La clave es no apurar el fuego y revolver justo cuando ves que empieza a cambiar de color. Cuando tengas un tono amarronado, volcalo en el molde, repartilo bien por toda la base y reservalo hasta que se endurezca.
Para el bizcochuelo, batí los huevos con el azúcar hasta que espumen. Agregá la esencia de vainilla, la leche y el aceite, y seguí batiendo. Incorporá la harina leudante tamizada y mezclá hasta integrar todo. La masa te va a quedar lisa y sin grumos, lista para el molde.
Con el caramelo ya duro, esparcí la manteca por toda la superficie. Cortá los duraznos en gajos y acomodalos sobre el caramelo, cubriendo bien el fondo del molde. Esa va a ser la decoración que quede a la vista cuando desmoldes la torta, así que poné los gajos con la parte redondeada hacia abajo para que luzca pareja.
Volcá la mezcla del bizcochuelo sobre los duraznos y llevala al horno precalentado a 180°C. Cociná entre 45 y 50 minutos, o hasta que al pinchar con un cuchillo salga seco. Apenas la saques, desmoldala rápido para que el caramelo no se pegue al molde; ese movimiento a tiempo es lo que te garantiza la cubierta brillante y los duraznos en su punto.
Un tip que suma: si te sobra almíbar de la lata, pincelá el bizcochuelo apenas lo desmoldás para que quede más húmedo y con un dulzor extra. Es una receta simple que te salva cualquier merienda y vuela de la mesa. Las tenés que probar sí o sí.

