Las tortitas negras rellenas de dulce de leche se convirtieron en una de las recetas más buscadas por quienes quieren preparar algo rico, económico y fácil para acompañar el mate. Inspiradas en una de las facturas más populares de Argentina, esta versión casera tiene una particularidad que la diferencia de la tradicional: se prepara con discos de masa de tarta hojaldrada y lleva un abundante relleno de dulce de leche. El resultado es una combinación crocante y dulce que conquista desde el primer bocado.
El paso a paso de la receta fáci y rápida de tortitas negras
Uno de los mayores atractivos de esta preparación es que requiere muy pocos ingredientes y no demanda conocimientos avanzados de cocina. Para hacerla se necesitan dos discos de masa de tarta hojaldrada, dulce de leche repostero, azúcar negra, azúcar común y una pequeña cantidad de harina. Con esas cantidades se pueden obtener alrededor de 60 unidades pequeñas, ideales para compartir en desayunos, meriendas o reuniones familiares. Además, el tamaño puede adaptarse según las preferencias de cada persona.
La clave de estas tortitas negras rellenas de dulce de leche está en la cobertura. El azúcar negra es la responsable de aportar el color oscuro característico que identifica a esta clásica factura. Por otro lado, la masa hojaldrada brinda una textura diferente a la receta tradicional de panadería, ya que permite conseguir un exterior más crocante que combina perfectamente con el relleno cremoso. Esta combinación de sabores y texturas explica por qué la propuesta ganó popularidad entre los amantes de la pastelería casera.

La preparación comienza colocando uno de los discos de masa en una fuente para horno previamente aceitada. Luego se distribuye el dulce de leche repostero sobre toda la superficie y se cubre con el segundo disco. Después de sellar los bordes, la preparación debe descansar algunos minutos en la heladera. Mientras tanto, se mezcla el azúcar negra con el azúcar común y la harina para obtener la cobertura característica de las tortitas negras.
Una vez finalizado el reposo, la masa se pincela con agua, se cubre con la mezcla de azúcar y se corta en pequeños cuadrados antes de llevarla al horno fuerte durante aproximadamente diez minutos. Cuando adquieren un tono dorado y la superficie oscura queda firme, solo resta dejarlas enfriar unos minutos. Así se obtiene una receta simple, rendidora y deliciosa que transforma ingredientes básicos en una opción ideal para disfrutar junto a unos mates.
