(BUENOS AIRES).- “No sé si era amiga de Marcelo Durán o él le tiraba un sobrecito con plata para que lo nombrara”. Con esa frase, Adabel Guerrero ventiló sin filtro la sospecha que mantuvo durante años sobre Moria Casán. La bailarina revivió un antiguo malestar al recordar cómo la conductora ignoró un pedido desesperado que le hizo en pleno Bailando por un Sueño y que, según su relato, profundizó el calvario que vivía por el acoso de su expareja.
La declaración tuvo dos capítulos en el mismo día. Primero en el stream Blender y, horas después, en LAM (América TV). Allí, Guerrero explicó que el origen de la tensión con la diva se remonta a las previas del certamen y que nunca sintió su respaldo. “Siempre me ataca, nunca me tiró un centro. No sé por qué es, pero no me quiere y no le caigo bien”, sostuvo la bailarina sobre la actitud que percibió de Moria Casán a lo largo de sus distintas participaciones televisivas.
El punto de quiebre ocurrió durante su paso por el ciclo de Marcelo Tinelli. Guerrero mantenía por entonces un breve romance con el productor teatral Marcelo Durán. Tras la separación, según denunció, empezó a sufrir un hostigamiento sistemático que la llevó a tomar una decisión drástica. “La llamé y le pedí: ‘No lo nombres a Marcelo, porque después tengo problemas yo. Me llama por teléfono, viene a donde estoy’”, recordó.
Lejos de acceder, Moria Casán continuó trayendo al productor a la conversación en cámara de forma reiterada. Esa desatención sembró la desconfianza en Guerrero, quien deslizó que el gesto podía tener una motivación económica. “No sé si era amiga de Marcelo Durán o él le tiraba un sobrecito con plata para que lo nombrara”, disparó sin rodeos.
Para la bailarina, la insistencia de la diva en mencionarlo no era inocente: cada aparición del nombre en televisión recrudecía el acoso puertas afuera. “Marcelo se había obsesionado conmigo y siempre me hizo la vida imposible. Yo no quería ni nombrarlo porque aparecía. Estaba mal de la cabeza”, relató al describir la angustia de aquellos años. Según su testimonio, Durán la llamaba de manera insistente y se presentaba en los lugares donde trabajaba, incluso desobedeciendo restricciones previas.
El conflicto con Durán escaló hasta la Justicia, que en su momento dictó medidas de restricción para impedir el contacto del productor con Guerrero. Del otro lado, el productor rechazó las acusaciones y la responsabilizó por la pérdida de contratos laborales. Con el paso del tiempo Durán fue sobreseído y el expediente quedó cerrado. Aun así, la bailarina sigue señalando aquel episodio como una de las etapas más oscuras de su vida y sostiene que las heridas de esa experiencia perduraron mucho más que la causa judicial.
