(BUENOS AIRES).- El bombazo cruzado de larga distancia fue puro desahogo. Alan Velasco quebró la paridad ante Sarmiento con un derechazo imposible para el arquero y encaminó la victoria de Boca. La celebración, con el puño apretado, condensó la determinación del volante ofensivo por dejar atrás los meses más difíciles desde que viste la camiseta azul y oro.
El gol fue una muestra de la calidad que siempre se le reconoció a Alan Velasco. Recibió con espacio, acomodó el cuerpo y sacó un remate cruzado que sorprendió a todos. En el arranque de la segunda parte de 2026, Alan Velasco se ganó un lugar entre los titulares y respondió con fútbol, confianza y una definición de gran factura.
La tarde también dejó una sociedad que ilusiona a Boca. Por primera vez, Alan Velasco compartió la titularidad con Tomás Aranda y la dupla mostró una sintonía inmediata: alternaron posiciones, tejieron triangulaciones y se encontraron con facilidad para darle circulación al juego. Esa conexión le permitió a Alan Velasco recibir con mayor libertad y pisar zonas donde puede marcar diferencias.
El presente luminoso contrasta con la historia reciente del futbolista. Desde su llegada al club, Alan Velasco nunca había logrado la continuidad suficiente para asentarse. A los problemas físicos se sumó un contexto adverso que convertía cada oportunidad en una nueva dificultad.
La noche frente a Alianza Lima en la definición de aquella serie quedó grabada como el punto más bajo: su penal fallado lo puso en el centro de las críticas y condicionó su confianza. A partir de ese momento, Alan Velasco perdió terreno, alternó suplencias y le costó volver a ser determinante.
Sin embargo, el inicio de este semestre lo muestra como un futbolista distinto, con mayor protagonismo y, sobre todo, con la confianza que muchas veces necesita un jugador ofensivo para desplegar su mejor versión. El gol frente a Sarmiento confirmó las buenas sensaciones que venía dejando en un equipo que empieza a encontrar sociedades interesantes.
Ese derechazo cruzado puede convertirse en el punto de inflexión que Alan Velasco necesitaba para empezar a escribir una historia diferente con la camiseta de Boca. La explosión de alegría tras el bombazo tuvo mucho de catarsis personal.
El gran objetivo ahora es conseguir la regularidad que le fue esquiva. Asentarse en el equipo, encadenar titularidades y hacer del talento un argumento cotidiano. Si logra dejar atrás los altibajos físicos y anímicos, Alan Velasco tiene todo para consolidarse en el once y devolverle a Boca el protagonismo ofensivo que tanto buscó.
