(BUENOS AIRES).- Alan Velasco encara un nuevo ciclo en Boca con la llegada de Rodolfo Arruabarrena. El entrenador puso a todos los jugadores que siguen en el plantel en igualdad de condiciones y Alan Velasco tendrá la chance de arrancar desde cero para torcer un presente marcado por la irregularidad.
La necesidad de revertir su imagen
Alan Velasco desembarcó en el Xeneize tras una negociación en la que Juan Román Riquelme puso especial énfasis. "Fue uno de los futbolistas por los que Juan Román Riquelme más insistió", coinciden cerca del Consejo de Fútbol. La operación se cerró en 10 millones de dólares, una cifra que generó debate puertas adentro y que se volvió todavía más pesada después de la eliminación ante Alianza Lima en la Bombonera: aquella noche "falló su remate y sentenció la eliminación".
La falta de continuidad le jugó en contra desde el arranque. "Con la irregularidad como constante, fue perdiendo protagonismo por algunas lesiones que sufrió y ya en el último Torneo Apertura quedó aún más relegado por la gran aparición de Tomás Aranda". Lo que comenzó como una apuesta fuerte de la dirigencia se transformó en una presencia intermitente que nunca terminó de conformar.
Arruabarrena, en su recién iniciada gestión, "busca recuperar la mejor versión de todos los jugadores que siguen dentro del plantel". En ese escenario, Alan Velasco "aparece dentro de los planes. Al menos desde cero, con una nueva oportunidad para ganarse un lugar y revertir una situación que no pudo cambiar" en la etapa anterior. De todos modos, el propio entorno del equipo admite que "tampoco parece ser uno de los imprescindibles".
El Vasco le abre una puerta limpia para que invierta la imagen desdibujada que arrastra y demuestre por qué el club insistió tanto por su ficha. Desde su llegada, el entrenador fue claro: "los que no fueron apartados saben que tendrán su chance de luchar por un lugar en Boca". Velasco está en esa lista y la pelota ahora queda de su lado.
