(BUENOS AIRES).- “Mi salida creo que fue un renunciamiento por amor”, afirmó Andrea del Boca al repasar su paso por Gran Hermano. La actriz reveló los motivos que la llevaron a ingresar al reality y detalló cómo fue su salida de la casa más famosa de la televisión.
Según contó, la idea de postularse surgió mientras miraba Gran Hermano con su madre y su hija, Anna Chiara. En la última emisión de la edición anterior, Santiago Del Moro había anticipado que la próxima temporada aceptaría participantes famosos. “Al día siguiente, Anna me dijo las palabras justas para moverme la estantería: ‘Mamá, salí de tu zona de confort’”, relató.
La actriz aseguró que su objetivo al entrar a Gran Hermano fue mostrarse tal cual es, sin un personaje de por medio. “Me propuse competir conmigo misma, no contra otro”, explicó. Para ella, el desafío pasaba por vencer las incomodidades cotidianas de la convivencia antes que enfrentar al resto de los participantes.
Del Boca admitió que intentó trazar una estrategia dentro de la casa, pero su costado emocional terminó imponiéndose. “Creo que en mi caso, el corazón le gana a la cabeza porque yo no soy mental. Admiro a las personas que entran ahí y tienen una estrategia como la de Tato [Santiago Algorta], el ganador de la edición pasada, que era un estratega mental. Eso yo lo intenté, pero el corazón me pudo”, detalló.
Aunque fuera de Gran Hermano había recibido cuestionamientos por sus posicionamientos políticos, la actriz remarcó que jamás llevó ese debate al reality. “En ningún momento en la casa hablé de temas políticos porque me parecía que era como embarrar la cancha y no me interesaba”, sostuvo, y aclaró que su prioridad era competir sin golpes bajos.
En cuanto al balance de su participación en Gran Hermano, Del Boca afirmó: “Creo que gané muchas cosas. Realmente siento que soy una ganadora, no desde el lugar del premio, pero sí en decir que pude estar ahí, pude vencer mis vergüenzas y miedos”. Y añadió que nunca buscó liderar ni competir con los más jóvenes: “Nunca fue mi intención competir con la gente más joven por el liderazgo; al contrario, me tiraba para atrás porque yo quería ir a la placa, que la gente me dijese si estaba bien o no”.
La experiencia en Gran Hermano, evaluó, le devolvió un vínculo inesperado con un público que no la conoció por sus novelas. “Hay un público joven que me quiere, pero porque me conoció en la casa, me conoció por cómo soy, cocinándole pan al grupo como una demostración de amor”, dijo. Y cerró: “Me dio orgullo ver el día en el que salí a una caravana que tocaba bocina y cantaba canciones que yo entonaba adentro de la casa y hasta encontrarme con una nena de seis años que me mandó un dibujo”.
