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«No están en mis planes»: Arruabarrena baja el pulgar a dos jugadores de Boca que regresaron de un préstamo

 

El entrenador descartó a los dos futbolistas que volvían de préstamos en Europa.

 
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(BUENOS AIRES).- El regreso de Mauricio Benítez y Marcelo Saracchi al fútbol argentino duró menos de lo que esperaban. Los dos jugadores volvían de sus préstamos en Europa, pero el entrenador de Boca, Rodolfo Arruabarrena, ya les bajó el pulgar: no formarán parte del nuevo plantel.

Benítez vuelve tras su préstamo en el Royal Antwerp de Bélgica, mientras que Saracchi hace lo propio después de su etapa en el Celtic de Escocia. Ambos buscaban continuidad en el Viejo Continente con la ilusión de ganarse un lugar en el equipo.

Sin embargo, la decisión del entrenador fue clara: no están dentro de los planes para el armado del nuevo plantel. El cuerpo técnico prioriza un recorte profundo y solo retendrá a los futbolistas que se adapten a su idea de juego.

La medida no es aislada: se enmarca en una reestructuración más amplia que impulsa la dirigencia de Boca. El objetivo es reducir la cantidad de jugadores, liberar contratos y abrir espacio para posibles incorporaciones en un mercado de pases que se espera activo.

Plantel en depuración

Con este mismo criterio, varios futbolistas ya fueron catalogados como prescindibles. La idea de Arruabarrena es conformar un grupo más corto y competitivo, sin margen para quienes no alcanzaron el nivel esperado en sus cesiones. Por eso, Benítez y Saracchi corren con clara desventaja.

La postura del entrenador quedó en evidencia desde su llegada, cuando dejó en claro que pretendía un recorte importante del plantel. La reestructuración busca elevar la competencia interna y solo tendrán lugar aquellos que demuestren un nivel acorde a la exigencia del club.

A pesar del panorama adverso, los jugadores tienen la obligación contractual de presentarse a los entrenamientos, aunque con un futuro incierto de cara a su continuidad. No se descarta que vuelvan a salir, ya sea mediante una nueva cesión o directamente una transferencia definitiva, dependiendo de las ofertas que puedan aparecer.

Mientras se define su situación, la última palabra la tendrá el propio Arruabarrena, que continúa delineando el plantel para los próximos desafíos. Por ahora, el mensaje es inequívoco: en el Boca que se está armando, ni siquiera los que regresan de Europa tienen el lugar garantizado. La ilusión de una segunda oportunidad en el club se esfumó antes de empezar.