(BUENOS AIRES).- “Adam Bareiro no logró recuperarse a tiempo y quedó descartado”. La frase, que confirma una baja sensible para Boca, obliga a Rodolfo Arruabarrena a reconfigurar el ataque de cara a los 16avos de final de la Copa Argentina ante Sarmiento. El delantero paraguayo arrastra un doble desgarro desde el 11 de mayo y ya supera los 60 días de rehabilitación sin conseguir el alta médica.
Bareiro se lesionó en un partido ante Huracán y desde entonces no pudo reintegrarse a los entrenamientos con normalidad. “La ausencia del delantero paraguayo no solo preocupa por lo inmediato, sino también por lo que implica en el armado ofensivo del equipo”, señalaron desde el cuerpo técnico, que había sido optimista con los plazos pero se encontró con una evolución más lenta de la esperada.
El atacante incluso sacrificó su descanso durante el receso por el Mundial para intentar acortar los tiempos, aunque el esfuerzo no alcanzó. El área médica decidió no arriesgarlo para evitar una recaída que agrave el panorama.
Con el nueve paraguayo fuera de la convocatoria, Miguel Merentiel se perfila como el principal candidato a ocupar el lugar vacante en la ofensiva. De todos modos, Arruabarrena no descarta otras variantes según el planteo que elija para un partido que no admite errores.
El objetivo de fondo es la Sudamericana
Más allá de la frustración por perderse el cruce ante Sarmiento, en Boca ya miran el compromiso del semestre. El gran objetivo del cuerpo técnico es que Bareiro pueda llegar en condiciones al duelo por Copa Sudamericana frente a O’Higgins, una serie que consideran determinante.
La lesión del paraguayo ya es una de las más importantes que sufrió el plantel en lo que va del año. La demora en la recuperación encendió alarmas y en el club saben que forzar su regreso podría derivar en una nueva rotura muscular.
Mientras tanto, Arruabarrena deberá encontrar soluciones rápidas para sostener la ilusión en la Copa Argentina. La baja de Bareiro representa una prueba de profundidad para un equipo que está obligado a responder pese a las adversidades.
