(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena tiene en sus manos la decisión final sobre la posible llegada de Ezequiel “Chimy” Ávila a Boca Juniors. El delantero argentino fue ofrecido al Xeneize en las últimas horas y el Vasco ya analiza si el atacante encaja en el proyecto futbolístico que pretende para el equipo.
La búsqueda de un delantero de jerarquía es una de las prioridades de Boca de cara a la segunda parte del año. El equipo necesita sumar variantes en ataque y desde la dirigencia consideran diferentes alternativas para encontrar un futbolista que pueda aportar goles, intensidad y experiencia en partidos de alta exigencia.
Ávila quedó en una situación particular luego de su salida del Real Betis, que activó una cláusula de rescisión y dejó abierta la posibilidad de negociar su futuro. Esta circunstancia permitió que distintos clubes comenzaran a consultar por sus servicios. Boca ya había mostrado interés anteriormente por el delantero, cuyo nombre vuelve a instalarse ahora en Brandsen 805.
Arruabarrena pretende sumar un atacante que pueda adaptarse rápidamente a la exigencia del club, que tenga presencia dentro del área, pero también capacidad para presionar y participar del juego colectivo. El entrenador no define su veredicto solo por las condiciones futbolísticas: también pesan en la balanza el costo de la operación y la competencia de otros clubes que siguen de cerca al jugador.
Chimy Ávila es un futbolista que se caracteriza por su entrega, potencia física y agresividad ofensiva. Durante su recorrido por el fútbol español logró destacarse por su intensidad y por ser un delantero capaz de generar peligro tanto como referencia de área como jugando con mayor movilidad. Esa ductilidad táctica es uno de los puntos que podrían seducir al cuerpo técnico.
El Consejo de Fútbol evalúa distintas alternativas mientras Arruabarrena define qué tipo de delantero necesita para completar su plantel. El nombre de Ávila se suma así a una lista de atacantes que el club mantiene bajo seguimiento en un mercado donde la búsqueda de un “9” se convirtió en prioridad. La intención es encontrar un futbolista que resuelva partidos importantes y eleve la competencia interna en un sector donde el equipo necesita mayor peso ofensivo.
Por ahora, la llegada de Chimy Ávila no está cerrada, pero su nombre volvió a tomar fuerza dentro del mundo Boca. La última palabra la tendrá Arruabarrena, quien deberá decidir si el delantero argentino reúne las características necesarias para convertirse en una nueva alternativa para el ataque xeneize. Mientras tanto, el club avanza en el análisis de las condiciones económicas y el escenario que dejó la rescisión de su contrato en España.
