(BUENOS AIRES).- Boca arrancó la pretemporada con una goleada 5-0 sobre Defensa y Justicia en el predio de Ezeiza, en el debut de Rodolfo Arruabarrena al frente de su segundo ciclo como entrenador. El equipo xeneize, que jugó a puertas cerradas, mostró un once inicial con varias sorpresas y dejó una primera impresión clara sobre la idea de juego que busca el Vasco.
El técnico paró un equipo que combinó experiencia y juventud, con Leandro Brey en el arco; Lozano, Figal, Costa y Braida en la defensa; Ascacíbar, Rey Domenech y Alarcón en el mediocampo; Aranda como enlace; y la dupla ofensiva compuesta por Flores y Merentiel. La inclusión de varios nombres poco habituales refleja la intención de Arruabarrena de ampliar la base de jugadores disponibles y foguear a los más jóvenes en el primer equipo.
Además de ese once, Arruabarrena utilizó una formación alternativa con mayoría de suplentes para seguir evaluando al resto del plantel. La rotación fue total durante el ensayo, que sirvió más como una prueba de conceptos que como un ensayo formal de cara a un partido concreto.
El esquema táctico elegido fue el 4-3-1-2, una disposición que el cuerpo técnico sostiene como idea base para esta etapa. Más allá del abultado resultado, el foco del trabajo estuvo centrado en la intensidad, la presión alta y el funcionamiento colectivo, tres aspectos que el entrenador considera prioritarios para potenciar el rendimiento del grupo.
Este amistoso marcó el inicio formal del segundo ciclo de Arruabarrena en Boca, al que llegó con la misión de reordenar el equipo y darle protagonismo a varios futbolistas surgidos de las divisiones inferiores. Con poco tiempo de trabajo antes del debut en las competencias oficiales, cada práctica y cada partido se transforman en una oportunidad de ajustar piezas y definir roles.
La etapa de construcción se evidencia en la falta de un once titular definido. Arruabarrena busca competencia interna en todos los puestos y por eso varió los intérpretes a lo largo del amistoso, manteniendo sin embargo la impronta ofensiva que pretende devolverle protagonismo al equipo. El cuerpo técnico aprovecha cada ensayo para observar rendimientos individuales y consolidar la presión alta como sello distintivo de esta nueva etapa, que recién empieza a tomar forma en el predio de Ezeiza.
El Xeneize continuará con la pretemporada y sumará más minutos en amistosos antes del comienzo de la temporada oficial. La idea del cuerpo técnico es llegar con un equipo más aceitado al primer compromiso, donde ya no habrá margen para las pruebas y empezará a jugarse por los puntos.
