(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena empezó a marcar cambios en Boca y uno de los nombres que quedó bajo la lupa es el de Milton Giménez. El delantero perdió terreno en la consideración del entrenador y el nuevo ciclo del Vasco dejó señales claras sobre el lugar que ocupará el atacante.
Desde el inicio de la pretemporada, Arruabarrena evaluó a todos los futbolistas del plantel y tomó decisiones pensando en la conformación del equipo para el segundo semestre. El puesto de centrodelantero aparece como una de las zonas donde existe mayor competencia, con varios nombres buscando ganarse un lugar.
El entrenador busca que Boca juegue con un solo delantero de referencia y no repita esquemas con doble nueve. Esa idea táctica achica la pelea interna, eleva la exigencia para los atacantes del club y deja a Giménez en una posición incómoda: deberá pelear desde atrás para volver a convertirse en una alternativa importante.
Cuando llegó a la institución, Giménez arribó con la expectativa de convertirse en una solución ofensiva y sumar competencia en una posición clave. Sin embargo, con el paso del tiempo no logró consolidarse como pieza fija y ahora afronta un nuevo desafío bajo la conducción del Vasco.
La pelea por el puesto
Adam Bareiro aparece como una de las opciones principales para ocupar el puesto de nueve. A su vez, Miguel Merentiel es considerado una alternativa importante por su movilidad y capacidad para jugar en distintas posiciones ofensivas. La presencia de otros futbolistas como Ángel Romero genera todavía más competencia en esa zona del campo.
En ese contexto, Giménez deberá demostrar que puede adaptarse a las exigencias del nuevo cuerpo técnico y recuperar el protagonismo que supo tener.
La situación del delantero también está atada al mercado de pases. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme busca ordenar el plantel y darle a Arruabarrena las herramientas necesarias para competir. Por eso, cada caso individual es evaluado según el rendimiento, la necesidad deportiva y las posibilidades económicas.
Giménez tiene contrato vigente con el club, pero su continuidad dependerá de cómo evolucione su situación dentro del equipo. Si logra ganarse la confianza del entrenador, podría volver a tener un rol importante; de lo contrario, Boca escucharía propuestas.
Por ahora, la señal que dejó Arruabarrena es categórica: nadie tiene el puesto asegurado y todos deberán competir por un lugar. Giménez tendrá una nueva oportunidad para revertir su presente, pero deberá convencer al Vasco dentro de la cancha.
