(BUENOS AIRES).- Santiago Ascacíbar dejó por un rato su puesto de volante de marca y se calzó el traje de nueve para firmar la ineludible ley del ex con la camiseta de Boca Juniors: justo ante Estudiantes de La Plata, el club que lo formó y que lo vendió en este mercado de pases, el Ruso apareció en el área y anotó un gol que tuvo sabor a reencuentro.
El mediocampista, habituado al despliegue, la recuperación y la presión en la zona central, sorprendió con una faceta desconocida. En una jugada ofensiva se encontró en posición de delantero y definió ante su exequipo, cumpliendo con esa máxima del fútbol que dice que todo ex está condenado a hacerle un gol a su antigua casa.
La curiosidad del tanto se amplificó porque el cruce llegó apenas semanas después de su transferencia. Ascacíbar había construido una historia importante en Estudiantes: surgido de las inferiores, capitán y referente, regresó desde Europa para volver a ser pieza clave antes de que su pase a Boca se convirtiera en una de las novelas del mercado.
El piso no fue parejo para todos. La partida del Ruso generó malestar en buena parte de la hinchada pincha, que no digirió bien la salida de uno de sus máximos referentes. Aquel descontento le agregó un condimento extra al reencuentro.
Sin embargo, el fútbol no espera. Ascacíbar ya se había calzado la azul y oro y le tocó enfrentar a su pasado sin escalas. En ese escenario, sacó a relucir las herramientas que Boca buscó cuando lo fue a buscar: intensidad, sacrificio, recorrido y una personalidad pensada para fortalecer el mediocampo.
Su aparición como atacante inesperado confirmó que su rol en este Boca no se agota en el equilibrio defensivo. El volante mostró que también puede sumar presencia en los metros finales, justo contra el rival que más lo conoce.
El propio Ascacíbar sabía que cada cruce con el Pincha iba a estar cargado de atención. La relación que forjó con el club platense venía de largo: desde sus primeros pasos en las divisiones inferiores hasta el regreso desde Europa que lo devolvió como referente del plantel, antes de que la transferencia a Boca desatara una reacción fuerte en parte de los hinchas, que no ocultaron su malestar.
Así, la ley del ex volvió a aparecer en el fútbol argentino con el protagonismo de un jugador que vivió un partido distinto. Ascacíbar regresó a su antigua casa, pero esta vez para ser noticia con la camiseta de Boca. Su rendimiento dejó en claro que la intensidad que lo caracteriza no distingue posiciones: puede recuperar en el círculo central y también aparecer como nueve para definir dentro del área.
