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DEPORTES

Arruabarrena, sin certezas en el ataque de Boca: dos dudas importantes

 

El Vasco enfrenta un rompecabezas ofensivo con apenas tres centrodelanteros disponibles y dos casos urgentes en la enfermería y en lo contractual.

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- La definición de Rodolfo Arruabarrena de prescindir de Edinson Cavani profundizó un escenario ofensivo que ya lucía diezmado para Boca en el arranque de la pretemporada. Apenas unas semanas antes de que el Xeneize retome la competencia oficial, Arruabarrena empieza a diagramar un rompecabezas de ataque donde las certezas escasean y las soluciones de emergencia se cotizan al alza. La salida del uruguayo, que acordó su desvinculación al no entrar en los planes del Vasco, agravó una fragilidad que el cuerpo técnico conoce pero que el calendario no le dará tregua para subsanar.

La lista de ausencias y de interrogantes excede por mucho la baja del máximo goleador histórico de la Selección Uruguaya. Adam Bareiro arrastra una lesión sufrida en la recta final de la primera parte de 2026 y su recuperación todavía no tiene un punto de cierre. Según admiten en el predio de Ezeiza, la situación no está remediada, y cualquier apuro puede recrudecer una dolencia que dejó al paraguayo sin ritmo de competencia justo en el momento en que debía consolidarse. La paradoja es que cuando Bareiro esté a pleno será el centrodelantero titular indiscutido, pero el mientras tanto se vuelve una ciénaga de minutos que Arruabarrena debe administrar con precisión.

La otra sombra que se proyecta sobre el vestuario tiene nombre y apellido: Exequiel Zeballos. Su vínculo con el club ingresa en la cuenta regresiva hacia el último semestre y la oferta de compra que se rumiaba en los pasillos de la Bombonera nunca se transformó en un papel firme. Con el mercado de pases como telón de fondo, empieza a instalarse la sospecha de que el club opte por relegarlo de las convocatorias para evitar que el talentoso extremo se marche sin dejar un solo dólar en las arcas, un mecanismo defensivo que el fútbol argentino ya aplicó en incontables ocasiones y que suele dejar heridas difíciles de cicatrizar entre el futbolista y la dirigencia.

Las alternativas que maneja Arruabarrena

Con el nueve de área en recuperación y el desequilibrante natural en una nebulosa contractual, a Arruabarrena le quedan los obreros de siempre y alguna carta táctica por jugar. Miguel Merentiel asoma como el primer recambio confiable, ese delantero que siempre termina imponiéndose a los análisis previos y a los refuerzos que llegaron para sacarle el puesto. Su capacidad para asociarse en espacios reducidos y su lectura de los momentos del partido lo transforman en un comodín que el Vasco ya aprendió a valorar.

Ángel Romero y Milton Giménez completan la nómina de centrodelanteros disponibles, cada uno con un perfil que le suma matices a la ofensiva. El paraguayo entiende el juego de espaldas al arco y se ofrece como descarga permanente; el ex Banfield, en cambio, vive más cerca del área chica y se nutre de los centros que puedan llegar desde los costados. Ninguno garantiza los veinte goles por temporada que el hincha reclama, pero los dos le dan al equipo referencias distintas para atacar la última línea, algo que Arruabarrena empieza a ensayar en los movimientos de pretemporada.

A esa baraja reducida hay que sumarle las variantes que pueden ofrecer Alan Velasco y Kevin Zenón, dos volantes con llegada que ya demostraron que pueden pisar el área con sorpresa y desequilibrio. Velasco tiene la gambeta corta y el cambio de ritmo para romper líneas desde el carril central; Zenón, en tanto, maneja la pelota con criterio y encuentra espacios de gol partiendo desde más atrás. Usarlos como delanteros de emergencia no es el plan A, pero el contexto obliga a barajar opciones no del todo convencionales.

La pretemporada recién arranca y Boca ya percibe que su poder de fuego quedó atado a la rehabilitación de un solo hombre y a la resolución contractual de otro. Arruabarrena, que no tuvo dudas a la hora de cortar el lazo con Cavani, ahora debe hacer equilibrio entre lo que el plantel le ofrece y lo que la urgencia de los resultados le exige, mientras el reloj avanza sin contemplaciones. El Vasco enfrenta la tarea de recomponer una delantera que perdió su faro más experimentado con las herramientas que tiene a mano, en un club donde los amagues de crisis nunca tardan en volverse grito de tribuna.