BOCA JUNIORS

Cómo Arruabarrena planea consolidar el funcionamiento de Boca «Hay que acostumbrarse a ganar y no volvernos locos»

 

El Vasco bajó los decibeles tras el triunfo y pidió trabajo, no festejos.

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- “No podemos volvernos locos por un buen partido, hay que seguir trabajando, acostumbrarnos a ganar, tener buen ritmo en lo futbolístico”. La frase de Rodolfo Arruabarrena después de la victoria de Boca frenó la euforia y dejó claro el camino que imagina para el equipo: trabajo y constancia antes que festejos apresurados.

El equipo viene de un partido en el que mostró cosas buenas, y puertas adentro empiezan a verse señales positivas. Sin embargo, el Vasco eligió bajar los decibeles. Su mensaje fue de calma y enfoque, convencido de que un resultado aislado no alcanza para sacar conclusiones definitivas.

El análisis interno del cuerpo técnico es claro: Boca está todavía en una etapa de formación. Por eso, la principal indicación no pasa por dejarse llevar por el entusiasmo de una noche redonda, sino por consolidar el funcionamiento.

El foco está puesto en tres ejes concretos. El primero es mejorar el funcionamiento colectivo, una cuenta pendiente que el equipo arrastra desde hace tiempo. El segundo, sostener el rendimiento partido a partido, sin los altibajos que marcaron el último tiempo. Y el tercero, ganar regularidad mental, un aspecto que el cuerpo técnico considera tan importante como lo táctico.

Para Arruabarrena, estos tres pilares son la base de cualquier proyecto serio. El plantel entiende que las señales positivas no sirven de nada si no se repiten en la cancha. La paciencia del hincha es corta, y en un club como Boca la exigencia no permite respiros.

Acostumbrarse a ganar

El concepto más fuerte que dejó el DT fue el de “acostumbrarse a ganar”. No lo planteó como un golpe de suerte ocasional, sino como una identidad que el plantel tiene que adoptar. En Boca, donde la vara es máxima, repetir victorias es la única forma de construir algo duradero.

Arruabarrena sabe que un buen resultado puede generar entusiasmo, pero también confundir el diagnóstico real del equipo. Un triunfo aislado tapa grietas que después aparecen en los momentos clave. Por eso eligió no alimentar la euforia y recordar que el camino recién empieza.

El concepto de trabajo aparece como la única garantía posible. No hay atajos ni fórmulas mágicas: para el Vasco, ganar se vuelve costumbre solo cuando el equipo funciona, sostiene el ritmo y no pierde el foco. Todo lo demás es espuma.

El desafío inmediato será trasladar ese mensaje al campo de juego y demostrar que no fue solo una buena noche. En el día a día del club la premisa ya está instalada: menos euforia y más trabajo. La próxima fecha será la primera prueba para ver si el discurso se convierte en realidad.