BOCA JUNIORS

Boca cambia de rumbo: Arruabarrena intenta imponer un estilo opuesto al de Úbeda «Hay que jugar como Boca»

 

El Vasco ya trabaja con presión alta y un 4-3-3 que busca recuperar la esencia xeneize.

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Arruabarrena ya comenzó a imprimirle su sello a Boca Juniors con una idea futbolística que busca cortar con el ciclo de Claudio Úbeda. El nuevo entrenador xeneize apuesta por un equipo más protagonista, intenso y dueño de una identidad ofensiva, en contraste con la estructura de equilibrio y solidez defensiva que había adoptado su antecesor.

La propuesta del Vasco es que Boca imponga condiciones con la pelota y no espere demasiado a sus rivales. Para eso, diseña un esquema con presión alta en campo rival y un ataque más dinámico, convencido de que el equipo debe competir desde el primer minuto con futbolistas comprometidos tanto en ofensiva como en la recuperación.

En la búsqueda de ese sello, Arruabarrena analiza utilizar un 4-3-3 como una de sus principales alternativas tácticas, el mismo dibujo que usó en su primera etapa en el club. La idea es que los extremos recuperen un rol fundamental para desequilibrar en el uno contra uno y generar peligro constante por las bandas.

Ese plan explica por qué la llegada de Sebastián Villa responde a una necesidad puntual del entrenador: sumar jugadores rápidos y verticales para atacar los espacios. El técnico también pretende que los delanteros no se limiten a esperar la pelota, sino que se involucren activamente en la presión sobre la salida del adversario.

El mediocampo es otra zona que el Vasco ya diagnosticó y en la que piensa en nombres puntuales. Leandro Paredes y Santiago Ascacibar aparecen como piezas importantes dentro de su idea para darle equilibrio, recuperación y juego al equipo.

La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme apostó por Arruabarrena justamente por su conocimiento del club y por la identidad que logró construir en su primer ciclo. Ahora, el DT encara una etapa de cambios con el desafío de administrar un plantel de muchos nombres y alta competencia interna, y de que todos entiendan la importancia del funcionamiento colectivo por encima de las individualidades.

El mensaje inicial del nuevo cuerpo técnico es concreto: Boca debe volver a ser un equipo que salga a ganar, que juegue con intensidad y que haga sentir su camiseta en cada partido. Desde sus primeros entrenamientos, Arruabarrena ya trabajó sobre conceptos que marcaron su anterior etapa: intensidad, compromiso y una búsqueda constante del arco rival. El trabajo en el día a día ya empezó a marcar diferencias y apunta a consolidar una personalidad reconocible en el corto plazo, con la mira puesta en recuperar ese desequilibrio ofensivo que históricamente caracterizó al Xeneize.