(BUENOS AIRES).- Tomás Molina, delantero de Argentinos Juniors, se metió en la lista de posibles refuerzos de Boca Juniors y aparece como el “tapado” que evalúa Rodolfo Arruabarrena para cubrir el puesto de centrodelantero. Molina reúne características de área y potencia física que encajan con el perfil que el entrenador le pidió a la dirigencia.
La búsqueda de un 9 se volvió prioritaria para el Xeneize tras las lesiones y la necesidad de sumar mayor competencia ofensiva. Arruabarrena solicitó un delantero con presencia en el área, capacidad goleadora y atributos distintos a los que ya tiene el plantel, para darle variantes al equipo en partidos cerrados.
El entrenador ya había transmitido el pedido con insistencia. La intención es clara: sumar una pieza ofensiva que ayude al equipo a pelear todos los objetivos del semestre. Por eso la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme analiza distintas opciones y mantiene abiertas diferentes negociaciones, consciente de que no será sencillo conseguir un delantero que reúna todas las condiciones.
En las últimas semanas los nombres que más fuerza tomaron fueron David Romero, Jonathan Calleri y Luciano Gondou, pero ninguna gestión resultó sencilla. Romero, por su presente en Tigre, tiene un valor de pase elevado y otros clubes interesados. Calleri arrastra un vínculo especial con Boca y con el propio Arruabarrena, aunque su salida de San Pablo es compleja. A esas trabas se suma el interés de otras instituciones que también buscan reforzar sus ataques.
En ese escenario empezó a ganar terreno Tomás Molina, un atacante que, sin hacer ruido público, cumple con varios de los requisitos que valora el cuerpo técnico. El jugador se mueve como referencia ofensiva y en el club creen que puede aportar soluciones inmediatas cuando los partidos se traban. Tuvo buenos rendimientos en el fútbol argentino y su nombre empezó a instalarse entre las alternativas que maneja la dirigencia.
La intención del Vasco es sumar un delantero que rinda de inmediato y que no necesite un largo período de adaptación. Molina, con rodaje en el fútbol argentino, ofrece esa condición: desde el cuerpo técnico consideran que podría adaptarse rápido al Mundo Boca y competir desde el primer minuto. Su perfil encaja con la idea futbolística del entrenador: un jugador de área, con potencia física y capacidad para moverse como referencia ofensiva.
Riquelme y el Consejo de Fútbol analizan cada alternativa con tranquilidad. Saben que encontrar un goleador no es tarea sencilla y por eso mantienen abiertas varias carpetas, sin descartar a Calleri ni a otros apellidos que puedan surgir en el tramo final del mercado. La búsqueda del Xeneize no apunta solamente a incorporar un nombre de jerarquía internacional, sino también a encontrar un futbolista con presente que garantice rendimiento desde el primer momento.
Mientras las gestiones avanzan, el delantero de Argentinos Juniors asoma como la carta distinta en la mesa del Xeneize. Molina no fue uno de los futbolistas que más ruido generó entre los hinchas, pero en el cuerpo técnico valoran sus condiciones y creen que podría convertirse en la sorpresa del mercado. La decisión final todavía no está tomada y el mercado de pases aún tiene varios capítulos por delante.
