(BUENOS AIRES).- “El fútbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político”, afirmó Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA, al cuestionar con dureza la revisión de la expulsión del delantero Folarin Balogun en el Mundial 2026. La declaración reavivó la polémica por la supuesta injerencia del gobierno de Estados Unidos en una decisión disciplinaria que le permitió al jugador estar presente en un partido de eliminación directa.
La controversia se centra en la tarjeta roja que recibió Balogun y que fue posteriormente anulada. Para Blatter, el levantamiento del castigo no siguió los mecanismos reglamentarios previstos, sino que respondió a una presión externa que juzga inadmisible y que pone en entredicho la autonomía del organismo.
“Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes”, sostuvo el dirigente suizo. Con esa definición apuntó de lleno contra la versión de que una gestión del presidente de Estados Unidos ante el titular de la FIFA hubiera torcido la sanción antes del choque eliminatorio.
Blatter, sin mencionar nombres propios, dejó un interrogante que deja al desnudo su sospecha: “Si un presidente de Estados Unidos interviene con el presidente de la FIFA, y un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa en la Copa del Mundo, la pregunta es inevitable: ¿A dónde vas, FIFA?”.
El ex presidente de la FIFA, que estuvo al frente del organismo por más de una década, defendió la autonomía del fútbol y advirtió que cualquier modificación de una sanción disciplinaria debe estar respaldada por procedimientos claros y nunca por llamados políticos. Su intervención llegó en un momento de máxima tensión en el Mundial 2026, donde las decisiones arbitrales y disciplinarias se revisan bajo una lupa cada vez más exigente.
Un debate que vuelve con fuerza
La revisión de sanciones siempre genera debate, en especial cuando ocurre en instancias definitorias de un Mundial. Mientras algunos sectores consideran que corregir errores arbitrales es una herramienta necesaria para garantizar justicia deportiva, Blatter insiste en que la transparencia y la independencia no pueden quedar sometidas a presiones externas.
El dirigente suizo volvió así al centro de la discusión con una crítica directa a la actual gestión de la FIFA, justo cuando el Mundial 2026 transita sus rondas eliminatorias. Para Blatter, las sanciones deben resolverse exclusivamente dentro del ámbito deportivo, siguiendo reglamentos, pruebas y evaluaciones de organismos independientes, sin interferencias de ningún tipo.
La polémica por el caso Balogun reabre una vieja discusión dentro del fútbol mundial: cómo equilibrar la corrección de fallos con la obligación de mantener reglas claras e independientes. Mientras el torneo avanza hacia sus instancias finales, las palabras de Blatter ponen otra vez a la FIFA bajo el escrutinio de jugadores, dirigentes e hinchas.
