(BUENOS AIRES).- Boca logró la clasificación y avanzó de ronda en la Copa Sudamericana, pero el rendimiento futbolístico volvió a dejar interrogantes. El periodista Emiliano Raddi consideró que el resultado terminó siendo el punto central de la jornada para el Xeneize, aunque remarcó que la actuación estuvo lejos de ser convincente.
Según el análisis de Raddi, el equipo no logró dominar desde el inicio, sufrió por momentos y necesitó reaccionar después de encontrarse en desventaja. Esa dependencia de un golpe para despertar encendió alarmas en un conjunto que aspira a protagonizar cada certamen que disputa.
Los problemas defensivos volvieron a quedar expuestos. Un error de Nicolás Figal en la jugada del gol rival mostró falencias en el fondo, una zona donde Boca precisa mayor firmeza. Además, faltó la intensidad que se espera de un equipo que quiere imponer condiciones.
El funcionamiento colectivo sigue siendo una de las principales tareas pendientes. Raddi sostuvo que Boca cuenta con futbolistas de jerarquía, pero todavía no encuentra una identidad clara que le permita sostener buenos rendimientos durante los 90 minutos. La sensación que dejó el partido es que el equipo todavía tiene mucho margen de mejora y que la clasificación, aunque festejada, no puede tapar las dificultades que arrastra en su juego.
Las figuras destacadas
Más allá de las dificultades, aparecieron puntos altos. Flores tuvo una actuación importante y demostró que puede ser una alternativa valiosa dentro del plantel. El juvenil volvió a mostrar condiciones para pelear un lugar en la consideración y fue uno de los pocos que se salvó de la crítica general.
Aranda, en tanto, ejecutó el penal de una manera arriesgada al intentar picarlo, lo que generó críticas, aunque el defensor ya es una pieza importante del equipo. La jugada pudo haberle costado caro, pero también forma parte del aprendizaje de un futbolista que se transformó en un nombre relevante dentro del plantel.
El otro gran protagonista fue el arquero Montero, que no solo atajó el penal decisivo sino que también tuvo intervenciones determinantes para mantener con vida a Boca en los momentos complicados. Su actuación terminó siendo clave y permitió que el equipo pudiera sostener el resultado en un partido cerrado que se definió por detalles.
La clasificación trajo alivio, pero también una advertencia. Boca deberá ajustar los detalles defensivos, mejorar su funcionamiento colectivo y encontrar una versión más dominante para no depender siempre de la reacción y de las individualidades. El desafío inmediato es elevar el nivel antes del cruce de octavos, donde las exigencias serán mayores y no alcanzará con destellos aislados para seguir avanzando.
