(BUENOS AIRES).- Boca debutará este domingo en el Torneo Clausura con una visita inédita: enfrentará a Deportivo Riestra en el Estadio Guillermo Laza, un escenario que el Xeneize pisará por primera vez en su historia. El partido, correspondiente al último turno de la jornada, enfrenta al equipo de La Ribera con un rival al que ya se midió a comienzos de esta temporada, pero en condiciones muy distintas.
Aquel cruce se jugó en La Bombonera, con localía azul y oro. Ahora la historia se traslada al reducto de Villa Soldati, donde la cancha inclina la balanza de manera ostensible. La localía del Malevo representa un factor determinante: desde su ascenso a Primera, este estadio se convirtió en un reducto sumamente complejo para los clubes denominados grandes, que allí registran un récord de apenas dos caídas.
El dato expone la dificultad que los equipos de mayor jerarquía arrastran cada vez que cruzan la General Paz para medirse con Riestra en su feudo. La última presentación de un grande en el Guillermo Laza dejó una postal que grafica el fenómeno, aunque ahora el turno es de Boca.
Un invicto que hizo historia
Entre el 24 de mayo de 2024, jornada en la que cayó como local frente a Rosario Central, y el 10 de noviembre de 2025, cuando fue derrotado por Independiente, el Malevo encadenó una racha de 27 partidos sin perder en su estadio. Esa seguidilla, que se extendió por casi un año y medio de competencia, marcó una época para el club y consolidó al Guillermo Laza como una fortaleza casi inexpugnable.
A lo largo de ese tramo, Riestra convirtió 34 goles y apenas recibió 10. Los números exhiben la mezcla de eficacia ofensiva y solidez defensiva con la que el equipo de Cristian Fabbiani construyó un invicto que arrancó después de aquella derrota ante el Canalla y se cortó recién con la caída frente al Rojo en noviembre del año pasado.
El final de la racha no borró la estadística que transformó a ese estadio en uno de los escenarios más esquivos para los cinco grandes del fútbol argentino. Cada visita de un equipo de mayor nombre se convierte en un examen de resistencia para ambos: para el que llega con la obligación de llevarse los tres puntos y para el local, que hace valer la geografía como pocos en la máxima categoría.
Boca buscará romper esa tendencia en el último turno del domingo, en un duelo que abrirá la participación del conjunto dirigido por el Vasco Arruabarrena en el certamen doméstico. El Guillermo Laza, con capacidad para 3.000 espectadores sentados y un césped sintético que siempre genera polémica, será el anfitrión de un estreno que ya concentra todas las miradas.
