(BUENOS AIRES).- "Boca había llegado a un acuerdo con el Fortín para tener a Montero" por un monto cercano a los 4 millones de dólares, pero en las últimas horas Vélez cambió las condiciones y la negociación quedó trabada. Ante este giro, la dirigencia de Boca que lidera Juan Román Riquelme ya analiza alternativas y puso la mira en Orlando Gil, arquero de San Lorenzo y figura de la selección de Paraguay.
El acuerdo original por el colombiano Álvaro Montero parecía encaminado hasta que la postura del conjunto de Liniers se modificó sobre la hora. El club xeneize se enfoca ahora en el partido frente a Sarmiento por la Copa Argentina, aunque sabe que "es muy probable que para ese encuentro no va a tener otro arquero", según admiten puertas adentro.
La alternativa de San Lorenzo
Orlando Gil "se convirtió en la figura de la selección de Paraguay" y su cláusula de rescisión con el Ciclón asciende a 10 millones de dólares. San Lorenzo pagó 500.000 dólares por el 50 por ciento de su pase y el guardameta tiene "vínculo con la institución azulgrana hasta diciembre del 2027". Sus actuaciones despertaron además "el interés de varios equipos de Europa".
El nombre de Gil tomó fuerza en las últimas horas, aunque "por ahora Riquelme no avanza por ninguno de los dos", ni Montero ni el paraguayo. De todos modos, en Boca aseguran que el club irá "a buscar sí o sí a un arquero" antes del cierre del libro de pases.
Mientras define su próximo refuerzo, el equipo del Vasco Arroa Barrera se concentra en el choque de este miércoles ante Sarmiento por los 16avos de final de la Copa Argentina. La urgencia por un guardameta sigue intacta y la directiva continuará moviendo el mercado en las próximas horas, con Gil como principal opción en carpeta y el antecedente aún fresco del traspié con Vélez.
Desde el entorno del Ciclón no se pronunciaron públicamente sobre el interés de Boca, aunque el alto valor de la cláusula de rescisión y la competencia europea asoman como los principales escollos para una negociación que recién asoma. Por lo pronto, en el predio de Ezeiza la orden es clara: cerrar la incorporación de un arquero antes de que el equipo vuelva a saltar a la cancha sin caras nuevas en el puesto.
