(BUENOS AIRES).- "No estoy cómodo", le dijo Carlos Palacios a Juan Román Riquelme al pedirle una reunión cara a cara para evaluar su salida de Boca. El pedido del delantero chileno profundiza la sangría de atacantes que sufre el equipo de Rodolfo Arruabarrena desde su llegada y que la dirigencia, por ahora, no logra compensar: el club puso en pausa la búsqueda de un centrodelantero.
Palacios arrastra molestias físicas y atraviesa un momento personal delicado que le impidió tener continuidad. La intención del futbolista no es forzar un portazo, sino encontrar una salida que conforme a las partes. La charla todavía no tiene fecha confirmada, pero el jugador ya transmitió su voluntad de hablar y en el club están dispuestos a concederle el encuentro. Si la reunión deriva en una transferencia, Boca perdería una pieza ofensiva más en un mercado donde hasta ahora no hubo avances firmes por refuerzos.
La lista de bajas en el último mercado ya era extensa. Lucas Janson fue cedido a Gimnasia y Esgrima La Plata por un año, sin cargo y sin opción de compra, tras un paso de escaso protagonismo: llegó en 2023 desde Vélez por cerca de tres millones de dólares, disputó 51 partidos, convirtió tres goles y aportó dos asistencias. Edinson Cavani y Ander Herrera rescindieron sus contratos antes de tiempo, mientras que Nicolás Orsini también se fue tras finalizar su vínculo.
A esa nómina se suma la posibilidad concreta de que Exequiel Zeballos emigre al Napoli de Italia. Las negociaciones están avanzadas y Arruabarrena ya decidió no incluirlo en las convocatorias. Además, en Boca esperan resolver en los próximos días las situaciones de Juan Barinaga, Marcelo Weigandt, Marcelo Saracchi y Mauricio Benítez, todos señalados como posibles salidas.
La dirigencia, encabezada por Riquelme, decidió frenar las gestiones por un centrodelantero mientras evalúa cómo evoluciona el mercado. Los nombres que habían sido analizados eran David Romero, Luciano Gondou y Lucas Passerini, pero ninguno de los tres continuará las negociaciones en esta etapa. En el club confían en que una transferencia de Marcelo Saracchi libere un cupo de incorporaciones y les permita reactivar la búsqueda más adelante.
Hasta ahora, los únicos refuerzos que llegaron bajo el mando de Arruabarrena fueron el arquero colombiano Álvaro Montero, el lateral derecho uruguayo Leandro Lozano y el extremo Sebastián Villa, que regresó desde Independiente Rivadavia. Ninguno de ellos cubre la vacante que dejaron las salidas en la delantera ni la que podría abrirse si Palacios concreta su partida.
La reunión entre Palacios y Riquelme definirá el futuro inmediato del chileno y condicionará los movimientos de la dirigencia en el tramo final del libro de pases. Boca pelea en el ámbito local y en la Copa Sudamericana, y no puede darse el lujo de seguir perdiendo opciones de ataque sin recambio.
