(BUENOS AIRES).- Boca encara un ambicioso plan de incorporaciones para el segundo semestre de 2026 y la dirigencia de Juan Román Riquelme se mueve para cerrar seis refuerzos en el actual mercado de pases. Dos nombres ya están asegurados, otro negocia su regreso y la búsqueda sigue abierta en puestos clave para darle a Rodolfo Arruabarrena las variantes que el Vasco espera en Ezeiza.
El periodista Leandro Aguilera reveló en Radio Continental los detalles del operativo a gran escala que diagramó el Consejo de Fútbol. Los dos primeros en llegar y con el contrato resuelto son Leandro Lozano, quien ya se entrena en el predio xeneize, y Álvaro Montero, que permanece en el Mundial con la Selección Colombia hasta que termine su participación. El más resonante de los que vienen en camino es Sebastián Villa: Aguilera aseguró que el colombiano “está muy cerca de concretar su regreso” desde Independiente Rivadavia.
El resto de los apuntados por Riquelme cubren las necesidades que dejó expuestas la temporada anterior. La prioridad pasó a ser un marcador central tras el frustrado intento por Jhohan Romaña, a quien Boca le ofreció a San Lorenzo 3 millones de dólares. Sin embargo, el Ciclón rechazó la propuesta y terminó vendiéndolo al León de México por apenas 1,5 millones, un desenlace que sorprendió al mercado.
Con ese antecedente fresco, en la lista de zagueros que suenan aparecen Alan Franco, Mariano Troilo y Sergio Barreto. A esos puestos la dirigencia suma la contratación de un extremo más y la de un mediapunta, lugar para el cual la opción que gana terreno es Tiago Palacios.
En cuanto a las caras nuevas que ya son una realidad, Lozano, lateral derecho uruguayo, se calzó la ropa de entrenamiento ni bien puso la firma y Arruabarrena ya le empieza a dar rodaje. Montero, arquero de buen presente internacional, tiene un acuerdo apalabrado y se sumará al plantel apenas finalice el certamen en Estados Unidos 2026 con su selección. Su incorporación elevará la competencia interna en un puesto que Riquelme consideraba prioritario.
El Vasco Arruabarrena encabeza la pretemporada con la exigencia de un semestre cargado de compromisos deportivos de primer nivel, donde la profundidad del banco será determinante. El pedido del técnico fue claro desde el inicio del receso: sumar jerarquía y cantidad, y la comisión directiva le fue respondiendo con la confirmación de dos fichas y avances concretos en las otras cuatro.
Las próximas horas se perfilan movidas en Brandsen 805. Con el guiño del futbolista y la intención de ejecutar la cláusula de salida, el regreso de Villa podría anunciarse en el corto plazo, mientras la danza de nombres para la defensa y el mediocampo mantiene abiertas líneas de negociación en varios frentes a la vez.
