(BUENOS AIRES).- Boca se bajó de la negociación por Lucas Passerini y continúa sin resolver la búsqueda del centrodelantero que pidió Rodolfo Arruabarrena. La dirigencia, encabezada por Juan Román Riquelme, decidió no avanzar después de que las conversaciones con el delantero de Belgrano no llegaran a una instancia definitiva.
Passerini, atacante del Pirata, había surgido como una opción de último momento para cubrir un puesto que el cuerpo técnico considera prioritario. Se trata de un delantero de área con experiencia en el fútbol argentino, que encajaba en la búsqueda de un nueve con capacidad para competir dentro del plantel.
Sin embargo, la negociación se enfrió rápido y Boca optó por no seguir adelante. La falta de un goleador se transformó en una de las principales necesidades del mercado para el Xeneize, sobre todo después de la salida de algunos jugadores y la ausencia de una referencia clara en la ofensiva.
Arruabarrena había remarcado la necesidad de sumar un atacante y mantuvo charlas con Riquelme al respecto. "La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme había evaluado distintas opciones para cumplir uno de los pedidos de Rodolfo Arruabarrena", pero hasta ahora ninguna de las alternativas que evaluó terminó de avanzar. El caso de David Romero, delantero de Tigre, se complicó por las pretensiones económicas del club y el interés de equipos europeos.
El perfil que busca Boca es concreto: un delantero de área, con experiencia en el fútbol argentino y capacidad para competir por un puesto que hoy aparece como una de las principales necesidades del plantel. Passerini reunía esas condiciones, pero las conversaciones no llegaron a una instancia definitiva y la dirigencia optó por mirar otras alternativas.
La situación genera preocupación puertas adentro porque el equipo necesita sumar variantes ofensivas. Tras la salida de algunos jugadores y la falta de una referencia clara en ataque, encontrar un goleador se convirtió en una de las prioridades del mercado. El Xeneize pierde así otro candidato en una posición donde todavía no consiguió una incorporación.
La cuenta regresiva
La dirigencia sabe que el tiempo empieza a ser un factor clave. Con la competencia en marcha, Arruabarrena necesita contar cuanto antes con un delantero que aporte soluciones en ataque y aumente la competencia interna.
El pedido del entrenador es conocido: Boca necesita un nueve que pueda aportar presencia en el área y gol. Arruabarrena había confirmado que habló con Riquelme sobre la búsqueda, aunque hasta el momento las gestiones no llegaron a buen puerto.
Después de varios intentos frustrados, Boca enfrenta un mercado de pases cada vez más ajustado. La decisión de bajarse de la negociación por Passerini dejó al descubierto la dificultad de cerrar incorporaciones que combinen las exigencias futbolísticas, las posibilidades económicas y la aprobación del cuerpo técnico. El desafío será acertar con la elección después de tantas alternativas que se fueron diluyendo.
Por ahora, el puesto de centrodelantero sigue siendo una deuda pendiente y uno de los grandes temas de la agenda de Riquelme en este mercado. La búsqueda continúa abierta antes de que se cierre el libro de pases, con la urgencia de encontrar finalmente al goleador que pueda transformarse en una pieza importante del equipo.
