(BUENOS AIRES).- Boca afronta tres partidos en 21 días que definirán su clasificación a dos de los tres torneos que jugará hasta diciembre, mientras los refuerzos no llegan y la dirigencia admite que la situación “no está nada fácil”.
Los próximos 21 días concentran tres encuentros decisivos, no dos como se había manejado en un principio. “Para esos dos partidos, mejor dicho son tres partidos”, corrigieron desde el entorno del club. Uno de los cruces es ante O’Higgins, rival que exigirá al máximo al plantel xeneize.
“Boca en los próximos 21 días se juega el futuro de casi todo el segundo semestre del año porque se juega la clasificación de dos de los tres torneos que va a jugar de acá a diciembre”, señalaron desde la dirigencia. La seguidilla marcará el rumbo del equipo en lo que resta de la temporada.
La incertidumbre por los refuerzos
El club necesita sumar caras nuevas con urgencia para afrontar este tramo, pero las incorporaciones no se concretan. “Boca tiene que tener los refuerzos. Esas no, no llegan”, advirtieron las mismas fuentes, sin rodeos.
“Hay que poner más plata”, reconocen, y agregan que las gestiones están trabadas por la diferencia entre lo que piden los clubes vendedores y lo que Boca está dispuesto a desembolsar. “Los debidos siguen sosteniendo que no está nada fácil”, remarcaron, en alusión a los directivos que llevan adelante las negociaciones.
La falta de definiciones genera malestar puertas adentro. El cuerpo técnico esperaba contar con los refuerzos antes del inicio de esta serie decisiva y cada jornada sin anuncios oficiales eleva la presión sobre la comisión directiva.
Las conversaciones continúan abiertas, pero el margen de maniobra se reduce con el correr de los días. Sin caras nuevas, el plantel encara los tres partidos con lo justo y sin margen para imprevistos. El tiempo corre y los duelos que decidirán buena parte del año están cada vez más cerca.
