(BUENOS AIRES).- “Lo más difícil que era arreglar con Tigres está cerca de acontecer”. La frase refleja el estado de la negociación que tiene a Ángel Correa cada vez más cerca de convertirse en refuerzo de River. El contrato con el delantero ya está acordado y en los últimos dos o tres días las diferencias entre los clubes se achicaron hasta dejar la operación al borde del cierre.
El vínculo entre Correa y River nunca fue un problema. El entendimiento con el futbolista se selló semanas atrás y la única traba que faltaba resolver era el diálogo con la institución mexicana, dueña del pase. “El contrato con el jugador ya hace varias semanas está arreglado”, confirmaron desde el entorno de la negociación.
Ese escenario explica por qué el avance de los últimos días resultó decisivo. Las posturas que separaban a los clubes se fueron limando de manera progresiva y los márgenes quedaron reducidos al mínimo. “En los últimos dos o tres días se fueron achicando y achicando y achicando las diferencias”, graficó una fuente al tanto de las conversaciones.
Lo que falta
A pesar del optimismo, la operación todavía no está cerrada. El propio periodista que sigue las charlas de cerca fue cauto al ponerle un freno a la euforia: “Insisto, no está cerrado Correa, pero sí hay una negociación muy avanzada para que, de no mediar nada raro, de acá a los próximos días se termine de cerrar y Ángel sea nuevo refuerzo del equipo dirigido por el Chacho Caudet”.
La dirigencia de River mantuvo contactos fluidos con Tigres en las últimas horas y logró acercar los números que faltaban. Ahora solo restan los detalles formales para que los clubes intercambien la documentación definitiva y el atacante pueda sumarse al plantel.
De concretarse, River incorporaría un delantero de jerarquía internacional para la segunda mitad del año. La expectativa es que el anuncio oficial llegue en los próximos días, apenas se termine de pulir lo que hasta hace poco era el principal escollo: el entendimiento con la institución mexicana.
