(BUENOS AIRES).- “Necesitamos tres o cuatro jugadores más en distintas posiciones donde tenemos muchos juveniles”, admitió Eduardo Coudet tras la cuarta derrota consecutiva de River en los torneos de AFA. El técnico expuso sin rodeos el presente del plantel después de la caída ante Gimnasia y dejó al descubierto una planificación del mercado de pases que ya superó los 30 millones de dólares en incorporaciones pero que, para el entrenador, todavía está inconclusa.
“La realidad es que la planificación está tardando o nos está llevando más de lo pensado”, explicó Coudet en conferencia de prensa. Y fue todavía más directo al describir la exigencia del cargo: “Tengo claro el lugar donde estoy y que River no te da tiempo ni margen. Hay poco tiempo y poco margen”. Las declaraciones llegaron en un clima de presión creciente sobre el DT, cuyo equipo hilvanó otro papelón en el arranque del torneo.
El entrenador también puso el foco en los juveniles y en el peso que hoy recae sobre ellos. “Siempre dije que, en situaciones de otro tipo, los juveniles son los que más ayudan, pero también tienen un proceso. Todos sabemos que ese proceso, cuando lo arrancás tenés ese bajón, y es muy difícil darles la responsabilidad”, sostuvo. A su criterio, la falta de recambio obliga a buscar variantes en posiciones donde el plantel quedó corto.
Más allá del pedido público, lo que dejó en evidencia a la dirigencia comandada por Pablo Longoria es el contraste entre el dinero gastado y los resultados. River desembolsó 8 millones de dólares por Arambarri, de 30 años y sin pasado brillante en Europa; sumó a Lucas Beltrán con una obligación de compra de 7 millones tras un ciclo irregular en el exterior, y pagó 2,5 millones por Borré. A eso se añadió la polémica decisión de apartar a 15 futbolistas, entre ellos a campeones del mundo como Germán Pezzella, Viña y Páez, una depuración masiva que no redujo la masa salarial sino que la incrementó con los nuevos contratos.
Coudet no esquivó la autocrítica por la falta de funcionamiento del equipo, pero insistió en que el armado del plantel sigue sin satisfacerlo. “Seguramente vamos a traer muchos jugadores más”, adelantó sin dar vueltas, y detalló que las urgencias apuntan a “distintas posiciones donde tenemos muchos juveniles”. El pedido del técnico expone una realidad incómoda: el club gastó más de 30 millones de dólares en refuerzos durante este mercado de 2026 y, pese a esa inversión, el entrenador juzga que el plantel todavía necesita al menos tres incorporaciones para ser competitivo.
Los nombres que están en carpeta
Con el torneo ya comenzado, las negociaciones avanzan sobre dos fichajes concretos. Tobías Andrada está a un paso de convertirse en refuerzo: la operación ronda los 6 millones de dólares por el 70 por ciento del pase, con un 20 por ciento adicional sujeto a objetivos. A su vez, la dirigencia trabaja para sumar al lateral izquierdo Francisco Ortega, actualmente en Olympiakos de Grecia, por quien se habla de una oferta cercana a los 7 millones de dólares para que sea alternativa de Marcos Acuña ante la salida de Viña.
El cierre del mercado todavía exige definiciones que no aparecen. Por el tercer y cuarto refuerzo que pidió Coudet no hay nada firme: la negociación por Esequiel Barco está complicada y el Real Madrid ya le bajó la persiana al posible regreso de Mastantuono. Mientras el equipo no levante cabeza, el DT espera que los próximos días le traigan las caras nuevas que reclamó en público.
Los números del mercado contrastan con el presente futbolístico de River, que acumuló su cuarta derrota consecutiva en torneos organizados por AFA y no logra salir de una espiral negativa incluso después de mover el mercado con fuerza. Las próximas horas serán decisivas para saber si la dirigencia puede darle a Coudet lo que pidió o si el plantel encara el resto del torneo con las mismas carencias que vienen exponiendo al técnico y a los juveniles que, según sus propias palabras, “es muy difícil darles la responsabilidad” en este contexto.
