(BUENOS AIRES).- River atraviesa un momento de máxima tensión y Eduardo Coudet dejó en claro este lunes que no piensa volver a hablar de los futbolistas apartados del plantel. Tras una nueva derrota del Millonario, el entrenador se negó a evaluar si alguno de esos jugadores puede ser una alternativa para enderezar el rumbo.
Durante la conferencia de prensa posterior al partido, al Chacho le preguntaron de manera directa si había considerado recurrir a los integrantes del grupo que entrena separado para reforzar un equipo sin respuestas futbolísticas. La consulta llegó en plena crisis: el club quedó eliminado de la Copa Argentina y el arranque del segundo semestre encendió todas las alarmas en Núñez.
Coudet aseguró que ya había opinado sobre el tema y que no quería volver a referirse a esa situación. La respuesta cortante del DT volvió a poner el foco sobre una decisión que genera cada vez más ruido puertas adentro, sobre todo porque los resultados no aparecen y las bajas por lesión complican la formación del once titular.
En River hay un grupo de jugadores que dejó de ser considerado por el cuerpo técnico y trabaja apartado mientras busca resolver su futuro. Entre los nombres que integran esa lista figuran futbolistas de experiencia y juveniles con proyección, como Germán Pezzella, Matías Viña, Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo, Kendry Páez y Santiago Lencina, entre otros.
Una postura institucional que alimenta el debate
En declaraciones anteriores, el propio Coudet había dejado en claro que la determinación de marginar a esos futbolistas no depende exclusivamente de él, sino de una postura institucional. Esa aclaración no apagó la discusión: el mal momento deportivo reabre cada semana el interrogante sobre si el plantel puede darse el lujo de prescindir de nombres importantes sin que exista una salida negociada.
La eliminación copera y los tropiezos del semestre aumentaron la presión sobre la dirigencia y el cuerpo técnico. Mientras el entrenador intenta encontrar soluciones con los recursos que tiene a mano, cada partido sin un buen resultado vuelve a poner la lupa sobre los apartados y sobre el costo de una decisión que, por ahora, nadie da marcha atrás.
El plantel llega golpeado en lo anímico y en lo físico. A las derrotas se suman lesiones que reducen las variantes en cada puesto, lo que hace más llamativa la negativa a reincorporar a los marginados. La dirigencia comparte el criterio de mantenerlos al margen, pero el almanaque aprieta: River necesita sumar urgente para no despedirse temprano de todas sus metas en el semestre.
Con la exigencia de una reacción inmediata, la situación de los apartados seguirá siendo uno de los grandes temas de la agenda millonaria. Coudet mantiene su postura de silencio, pero el interrogante queda instalado: si la emergencia futbolística se profundiza, la vuelta de algún “borrado” pasará de ser un debate público a una necesidad concreta.
