(BUENOS AIRES).- “Necesitamos tres o cuatro jugadores más en distintas posiciones donde tenemos muchos juveniles”, soltó Eduardo Coudet tras la cuarta derrota consecutiva de River, esta vez contra Gimnasia. El pedido descolocó porque el club ya desembolsó más de 30 millones de dólares en este mercado de pases y el entrenador dejó entrever una planificación que hace agua.
“La realidad es que la planificación está tardando o nos está llevando más de lo pensado”, explicó Eduardo Coudet en conferencia de prensa. Y agregó sin vueltas: “Tengo claro el lugar donde estoy y que River no te da tiempo ni margen. Hay poco tiempo y poco margen”. Con el crédito en descenso y el equipo sin funcionamiento, el DT justificó la urgencia de sumar caras nuevas con el plantel diezmado por la depuración de 15 futbolistas.
El técnico puso el foco en la imposibilidad de depositar la responsabilidad en los pibes del club. “Siempre dije que, en situaciones de otro tipo, los juveniles son los que más ayudan, pero también tienen un proceso. Todos sabemos que ese proceso, cuando lo arrancás tenés ese bajón, y es muy difícil darles la responsabilidad”, sostuvo Eduardo Coudet. Así, confirmó que la dirigencia ya negocia para cumplir con su exigencia y adelantó: “seguramente vamos a traer muchos jugadores más”.
La prioridad inmediata es Tobías Andrada, el mediocampista por el que ya está todo prácticamente cerrado. Llegaría a Núñez a cambio de 6 millones de dólares por el 70 % de la ficha y, a la espera del anuncio oficial, es la mejor noticia en un libro de pases caótico. Atrás suyo aparece Francisco Ortega, lateral izquierdo de Olympiakos de Grecia: aunque no hay acuerdo definitivo, las charlas avanzan para sumarlo por alrededor de 7 millones de dólares como alternativa a Marcos Acuña, sobre todo después de la decisión de apartar a Viña.
Las otras dos fichas que reclama el DT están verdes. Lo de Esequiel Barco se enfrió y no hubo avances concretos, mientras que el Real Madrid le cerró la puerta al regreso del pibe Mastantuono. La imposibilidad de repatriar talento joven y la demora en cerrar refuerzos expusieron a Pablo Longoria, el director deportivo señalado como principal responsable de un mercado reprobado por los hinchas.
La lista de movimientos erráticos engrosa el malestar. Se apartó de una a 15 futbolistas —entre ellos Subiabre, Lencina, un campeón del mundo como Germán Pezzella y apuestas caras como Castaño o Salas— sin que las llegadas ofrezcan soluciones inmediatas. Encima, la masa salarial aumentó porque arribaron más jugadores —con sueldos superiores— de los que se fueron, según admiten puertas adentro del club.
Refuerzos como Arambarri, de 30 años y por quien se pagaron 8 millones de dólares, o Gio González apenas suman un puñado de minutos en Primera. A ellos se suman las vueltas de Lucas Beltrán, con una obligación de compra de 7 millones, y de Rafael Santos Borré, por quien se desembolsaron 2,5 millones, ambos con presentes lejos del ideal. Mientras el torneo avanza sin pausa, Eduardo Coudet espera que esas “tres o cuatro” incorporaciones se concreten antes de que el margen desaparezca por completo.
