(BUENOS AIRES).- "Después de hacer el partido que hicimos tenemos que hacernos responsables", dijo Eduardo Coudet tras la eliminación de River Plate por 3-1 frente a Aldosivi en los 16avos de final de la Copa Argentina. El entrenador del Millonario no buscó excusas y reconoció abiertamente su preocupación por el rendimiento del equipo.
"No sé por qué nos cuesta tanto ejecutar lo que trabajamos", se sinceró el Chacho, dejando en evidencia la desconexión que existe entre las prácticas y los partidos oficiales. El técnico explicó que durante la semana observa otra actitud y otro funcionamiento, una idea que el plantel todavía no logra trasladar a la cancha.
"Te soy sincero, excusas puedo buscar un montón, pero la realidad es que no podemos mostrar esta imagen, no es lo que veo en las semanas", manifestó Coudet ante la prensa, visiblemente golpeado por el debut que estuvo lejos de las expectativas generadas por la renovación del plantel y la llegada de refuerzos.
El entrenador mencionó los casos puntuales de Rafael Santos Borré y Lucas Beltrán, dos delanteros que regresaron al club sin el ritmo de competencia ideal. “Ni Rafa ni Luca venían de tener ritmo. Lucas venía de muchos días parado, arrancó recién hace unos días. Rafa venía sin competencia”, detalló. Sin embargo, aclaró que esas circunstancias no alcanzan para justificar una actuación tan floja.
River mostró todas sus dudas frente a un Aldosivi que aprovechó los errores defensivos y la falta de peso ofensivo del equipo de Núñez. La imagen dejó al descubierto que la reconstrucción pretendida por Coudet —un equipo intenso y protagonista— todavía está en una fase incipiente y con déficits marcados en todas las líneas.
Un debut que encendió las alarmas
El partido en Salta marcaba el estreno oficial del ciclo de Coudet al frente del plantel. La expectativa por los refuerzos y el nuevo estilo de juego chocó de lleno con una realidad que nadie en Núñez esperaba: un Aldosivi práctico y certero liquidó el encuentro sin atenuantes. La defensa millonaria cometió fallas gruesas, el mediocampo nunca logró imponer condiciones y la delantera careció de peso para torcer el rumbo.
Coudet asumió la responsabilidad sin rodeos. Reconoció que el equipo no se pareció en nada al que ve entrenar cada semana y que la diferencia entre lo planificado y lo ejecutado fue demasiado grande como para buscar atenuantes externos. La autocrítica del cuerpo técnico fue tan directa como las urgencias que dejó la eliminación: el margen de error, dijo el entrenador, es cada vez menor.
“Hay que trabajar y encontrar soluciones. Excusas podés encontrar un montón, después del partido que hicimos tenemos que hacernos responsables”, insistió el técnico, marcando que ya no hay lugar para explicaciones que no sean futbolísticas. La frase resume el clima que se vive en el vestuario tras el golpe en la Copa Argentina.
Lo que viene para River
La eliminación temprana obliga a replantear prioridades en un semestre cargado de compromisos. Sin la Copa Argentina en el horizonte, el foco queda puesto en los torneos que aún tiene por delante el club, donde deberá mostrar una versión muy distinta si quiere calmar la presión de los hinchas.
Coudet confía en que el funcionamiento colectivo va a aparecer cuando los futbolistas clave recuperen ritmo y el plantel termine de asimilar la idea. Sin embargo, la advertencia ya está hecha: no hay más espacio para actuaciones que contradigan lo trabajado durante la semana. El desafío inmediato es convertir la autocrítica en una reacción concreta dentro de la cancha.
