(BUENOS AIRES).- "Me duele la mano todos los días. Evité la operación, todos los especialistas me decían que me tenía que operar”. La confesión de Emiliano Martínez a 48 horas de la final de la Copa del Mundo sacudió la previa de la definición ante España. El Dibu reveló que cargó con una lesión durante todo el torneo y no se entrenó a la par del grupo hasta último momento.
La dolencia lo acompañó incluso desde antes del debut. “Tuve una preparación diferente al resto, hasta dos días antes del debut me tiraba a atajar con una sola mano. No pude entrenar con el grupo, me afectó muchísimo. A partir de Egipto entrené 100% a la par y me siento mucho mejor ahora”, detalló el arquero marplatense. A pesar del malestar, evitó pasar por el quirófano para no perderse la competencia.
En un ida y vuelta con el basquetbolista Kevin Durant, el Dibu se soltó y compartió la ilusión de levantar el trofeo por segunda vez consecutiva. "Tenemos un grupo de entrenadores y de jugadores que trabajan increíblemente fuerte todos los días para darle alegrías al país. Junto con Leo y todo el equipo vamos a luchar hasta el final para lograr el bicampeonato y llevar la copa para Argentina”, aseguró.
Con la mirada fija en el encuentro del domingo en el MetLife Stadium, Martínez fue contundente sobre su objetivo principal. “Estoy deseando el arco en cero el domingo”, remarcó. Y analizó a su rival de turno: “Los conocemos y nos conocen. Nosotros cometimos algunos errores, pero si tenemos jugadores arriba que te meten uno o dos goles por partido, solo alcanza una valla en cero para ganar y, en este caso, ser campeón”.
En la comparación con su propio rendimiento pasado, el Dibu no dudó en afirmar que llega en un nivel incluso más alto que a la final de Qatar 2022. “Estoy mejor en este Mundial que en el anterior. En Qatar fui decisivo por los penales nomás, creo que en este Mundial estoy mejor con el juego de pies, con atajadas en los partidos y demás. Por suerte conservo ese barrio que me queda de chico y saco adelante los momentos por eso y por esa confianza”, explicó.
La clasificación ante Inglaterra en semifinales, con el condimento extra de la historia, le dejó una marca especial. “Fue el segundo partido que más disfruté con la Selección, por las semis, por la gente y por la historia. Ganar otra vez el Mundial después de eso sería algo que solo me lleva a imaginarme los festejos con la gente, llevando la cuarta estrella bordada a Argentina. Lo estoy visualizando y soñando”, contó.
Sobre el final, se deshizo en elogios hacia su próximo adversario sin perder el deseo de que la final quede en el recuerdo colectivo. “Es una gran selección. Conozco mucho a los jugadores por enfrentarlos en la premier y por ver la liga. Tienen un gran entrenador, un gran plantel, más allá de Lamine. Ojalá sea un partido que los espectadores recuerden toda su vida”, cerró el arquero, listo para volver a vestir de blanco en la definición del domingo a las 16 horas.
