(BUENOS AIRES).- “Nos dijo que lo habíamos salvado. Imaginate lo que significa escuchar eso de alguien que nos dio tantas alegrías a todos los argentinos”, relató Leonardo Albarracín. La escena ocurrió el lunes en Sierra de los Padres, a 37 kilómetros de Mar del Plata, cuando Emiliano “Dibu” Martínez intentó auxiliar a un amigo cuya camioneta había quedado encajada en el barro y terminó con su propio vehículo atrapado en el mismo lodazal.
“Ese es el Dibu, papá”, le dijo Ramiro Albarracín a su padre apenas distinguió la figura alta entre dos camionetas detenidas. Leonardo y su hijo habían salido en moto a recorrer la zona después de varios días de lluvia intensa que dejaron los caminos rurales prácticamente intransitables. Al reconocer al arquero, se acercaron y Dibu Martínez les pidió un cuchillo para cortar los nudos de las lingas con las que intentaban remolcar los vehículos. “Yo tenía una navaja y enseguida me tiré al suelo para intentar desatarlos”, contó Leonardo.
El rescate demandó más de tres horas. A la navaja se sumaron palas, otras lingas y la colaboración de más vecinos que se fueron acercando. El propio Dibu Martínez fue hasta su campo, ubicado a pocos metros, para buscar un pequeño tractor que resultó clave para destrabar la situación. Finalmente, ambas camionetas pudieron salir del barro.
Ya fuera del apuro, el arquero no escatimó agradecimientos. “Nos salvaron”, dijo en uno de los videos que se viralizaron. Acto seguido, se tomó el tiempo de firmar autógrafos y sacarse fotos con la familia Albarracín.
Cuando parecía que se iba, Martínez frenó, se quitó el camperón oficial de la Selección argentina y se lo regaló a Leonardo. “Ahí no pude contenerme. Me largué a llorar. Fue un momento inolvidable”, recordó el vecino.
Más allá del gesto material, lo que más sorprendió a la familia fue la sencillez del campeón del mundo. “La calidad humana del Dibu es impresionante. No hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla común, como si nos conociéramos de toda la vida”, aseguró Leonardo. Y completó: “La cordialidad y la sencillez del Dibu son para resaltar. Una aventura fantástica que pude compartir con mi familia. Si la hubiésemos planificado, imposible que hubiera salido mejor”.
El incidente sacó a la luz el mal estado de los caminos rurales de la zona después de las lluvias, una problemática que productores agropecuarios y vecinos denuncian desde hace años. “En esta época los caminos tardan mucho más en secarse porque hay poca radiación solar, mucha humedad y los días son más cortos. Pero también influye la falta de mantenimiento por parte de los municipios”, explicó el productor Germán Berg, que trabaja en los partidos de General Pueyrredón y General Alvarado. Para los protagonistas, de todos modos, la jornada se transformó en una anécdota inesperada.
Dibu Martínez se encuentra de vacaciones en Mar del Plata junto a su esposa Mandinha y sus dos hijos, Santi y Ava, después de la participación de la Selección argentina en el Mundial 2026. En los próximos días retomará los entrenamientos con el Aston Villa de Inglaterra.
