(BUENOS AIRES).- “La miserabilidad de militar la pobreza de la gente”. Con esa frase, Pablo Echarri salió al cruce de Alejandro Fantino después de que el conductor sugiriera que los actores que no consiguen trabajo, como Tomás Fonzi, podrían reconvertirse y manejar un Uber. El intercambio puso sobre la mesa una discusión más amplia sobre la crisis de la ficción nacional y la situación de quienes dependen de esa industria.
La polémica se originó cuando Fonzi manifestó su preocupación por la falta de producciones y la escasez de oportunidades laborales para los actores. Frente a ese planteo, Fantino sostuvo que quienes no encuentran lugar en la actuación pueden explorar otras alternativas. Mencionó manejar un Uber, cortar el pasto, hacer un curso de electricidad o reparar electrodomésticos como opciones posibles.
“Agarrá un auto y salí a manejar un Uber”, lanzó Fantino. Y remató con un mensaje directo: “Actuá de chofer de Uber, Tomás”.
La respuesta de Echarri no se hizo esperar. El 10 de julio de 2026, el actor publicó en su cuenta de X un mensaje donde criticó con dureza la postura del conductor. “La miserabilidad de militar la pobreza de la gente”, fue la primera línea de un descargo en el que cuestionó que se naturalice el abandono de una profesión como salida frente a la falta de trabajo.
Echarri amplió su planteo con otra reflexión sobre el trasfondo del mensaje que, según su lectura, refleja un retroceso para amplios sectores de la sociedad. “Una Argentina sin clase media, sin cultura, sin educación ni salud. Si con tu oficio no te alcanza, salí a manejar un Uber. Antes te mandaban a manejar un taxi”, escribió.
En el último tramo de su publicación, Echarri apuntó de manera personal contra Fantino por la posición desde la cual emitió sus dichos. “Todo esto mientras cada día te forrás más y más. Qué fácil la hacés. Vocero de este modelo de destrucción”, sentenció.
El cruce entre ambos reavivó un debate que atraviesa al sector artístico desde hace meses. La caída en la cantidad de proyectos de ficción nacional, la reducción de presupuestos y la pérdida de fuentes laborales para actores, directores y técnicos vienen generando pronunciamientos de distintas figuras. En ese contexto, las declaraciones de Fantino y la réplica de Echarri expusieron dos visiones contrapuestas sobre cómo enfrentar la crisis: la reconversión hacia otros oficios o la defensa del trabajo cultural como un derecho que el Estado y el mercado deberían garantizar.
