(BUENOS AIRES).- «La operación se hizo desde un banco de Turquía a una cuenta de una banco oficial porque así lo exigió en la Justicia la señora Nara. Los tiempos de los bancos oficiales ya escapan a la voluntad de Mauro». Con esas palabras, Elba Marcovecchio, abogada de Mauro Icardi, buscó despejar las dudas sobre el pago de la deuda alimentaria que el jugador mantiene con Wanda Nara, un monto que ronda los casi 400 mil dólares y que, una semana después de anunciarse su cancelación, todavía no aparece en las cuentas de la empresaria.
Todo había empezado a fines de junio, cuando se informó públicamente que Icardi había saldado lo que le debía a sus dos hijas. Sin embargo, Ana Rosenfeld, abogada de Nara, no tardó en aclarar que ese dinero no se veía reflejado en ningún lado. Al principio, las representantes legales del futbolista explicaron que la demora era normal y estimaron un plazo de entre 48 y 72 horas para que la transferencia internacional se hiciera efectiva.
Los días pasaron, el plazo se venció y la plata seguía sin acreditarse. La situación provocó una ola de especulaciones y la filtración a los medios del comprobante de la operación, que varios periodistas compartieron sin que eso bastara para confirmar el destino final de los fondos. Fue entonces cuando Elba Marcovecchio salió a dar explicaciones en los programas LAM e Intrusos y llevó tranquilidad: el depósito está hecho, aseguró, y solo resta esperar los tiempos administrativos del sistema bancario oficial turco.
El antecedente que explica el cambio de cuenta
La periodista Paula Varela sumó un detalle clave sobre la operatoria que ayuda a entender la demora. Según reveló, en una ocasión anterior Icardi había girado el dinero a una cuenta personal de Wanda Nara en el exterior, lo que generó la queja inmediata de la conductora. Por eso, en esta oportunidad la Justicia le impuso la obligación de depositar la plata en una cuenta oficial, un movimiento que suele ser más lento y que escapa al control del deudor.
Elba Marcovecchio remarcó que la exigencia de usar un banco oficial surgió de la propia Nara en el marco expediente judicial. La letrada sostuvo que su cliente cumplió con lo ordenado y que ahora el ritmo de la burocracia bancaria no depende de él. «Los tiempos de los bancos oficiales ya escapan a la voluntad de Mauro», repitió ante las cámaras.
Del lado de Nara, la desconfianza sigue intacta. Rosenfeld insiste en que los casi 400 mil dólares de la deuda no se acreditaron y mantiene la guardia alta mientras los tiempos legales corren. La abogada plantea que, más allá del comprobante filtrado, lo único que vale es que el dinero esté efectivamente disponible en la cuenta denunciada en la causa.
Mientras tanto, Icardi busca dejar todo en orden antes de una posible salida del país. Su defensa tiene la certeza de que el depósito se concretó, tal como confirmó Elba Marcovecchio en sus declaraciones televisivas, y solo aguarda que la burocracia bancaria turca termine de procesar la transferencia. La última palabra, como aclaró la letrada, no la tiene su cliente sino el ritmo de los bancos oficiales, un factor que mantiene la disputa judicial abierta por unos días más.
