(BUENOS AIRES).- La eliminación de la Selección Colombia en el Mundial 2026 le sirvió a Boca para acelerar el desembarco de Álvaro Montero, el arquero que ya tenía todo acordado pero que seguía atado a la Copa del Mundo. El empate 0-0 y la derrota por penales ante Suiza destrabaron el regreso del guardameta a la Argentina y dejaron el pase al borde de la oficialización.
El mundo Boca estuvo pendiente del cruce de octavos de final entre la Selección Colombia y los europeos. El 0-0 y la definición desde los doce pasos decretaron la eliminación cafetera y, de rebote, le dieron al Xeneize la noticia que esperaba: Montero dejaba la concentración y se desvinculaba del torneo para ponerse a disposición de Juan Román Riquelme y Rodolfo Arruabarrena.
"La eliminación de Colombia le sirve a Juan Román Riquelme, ya que Álvaro Montero regresará a la Argentina en estas horas", porque el arquero "no se había podido sumar debido a que estaba en el Mundial con los 'Cafeteros'".
Una vez que pise suelo argentino, se espera que Montero complete la revisión médica y empiece a entrenar bajo las órdenes de Arruabarrena. La idea de la dirigencia es que pueda estar a punto para el partido de Copa Argentina o, si los plazos no dan, que aparezca directamente en la serie de Copa Sudamericana frente a O'Higgins.
La Selección Colombia había incluido a Montero en su plantel mundialista, lo que demoraba su presentación formal con la camiseta azul y oro. Apenas concluyó la participación cafetera en el torneo, el pase dejó de ser un borrador y se encamina a convertirse en un refuerzo oficial en las próximas horas.
La operación se cerró en 4 millones de dólares, cifra que convierte al colombiano en el segundo refuerzo de Boca en este mercado. El mecanismo fue el siguiente: Vélez ejecutó la opción de compra que tenía sobre el pase de Montero ante Millonarios, se quedó con la totalidad de la ficha y luego le abrió la puerta al club de la Ribera. Por esa triangulación, el Fortín embolsará el doble de lo que había gastado por el guardameta y Boca sumará un arquero de jerarquía para el semestre decisivo.
El propio Montero aguardaba esta definición desde la concentración de la Selección Colombia. Ya existía acuerdo tanto con el portero como con Vélez, y la eliminación mundialista fue el último escollo que faltaba sortear para que el guardameta de 29 años se convierta en el nuevo dueño del arco xeneize.
Superados los últimos trámites administrativos, Montero quedará habilitado para integrar el plantel que afrontará las competencias del segundo semestre. La eliminación de la Selección Colombia en el Mundial aceleró lo que Riquelme ya tenía cocinado y transformó un refuerzo en espera en una incorporación concreta.
