(BUENOS AIRES).- “Las variaciones en las cuotas pueden explicarse por coberturas de riesgo. Muchas casas de apuestas utilizan plataformas como Polymarket para apostar contra un gran favorito, como España ante Cabo Verde, para protegerse y minimizar pérdidas si ocurre un resultado sorpresivo”, explicó el especialista Christian Kalb. La selección de España —que se consagró campeona del Mundial 2026 al vencer 1-0 a la Argentina en la final— quedó en el centro de una investigación por posibles irregularidades en apuestas deportivas después de que el Grupo de Copenhague emitiera siete alertas amarillas durante la Copa del Mundo.
Dos de esas alertas involucran directamente al equipo europeo. La primera se encendió por el volumen atípico de apuestas en la plataforma Polymarket en contra de España durante el partido de fase de grupos ante Cabo Verde. Se movieron 4,8 millones de dólares a que la Furia Roja no ganaba ese encuentro, que terminó en un inesperado empate 0-0. La cifra llamó la atención de los monitores porque España era amplia favorita y el flujo de dinero no respondía a los patrones habituales del mercado.
La segunda alerta se relaciona con la demora del VAR en la goleada por 4-0 sobre Arabia Saudita. El equipo arbitral tardó tres minutos y medio en anular un gol de Ferran Torres, un lapso que el informe del organismo califica como una anomalía operativa. Esa pausa permitió la realización de apuestas simultáneas mientras se revisaba la jugada, algo que los investigadores consideran un punto a analizar con profundidad.
El resto de los señalamientos incluyen la expulsión del sudafricano Themba Zwane en el partido inaugural ante México y, sobre todo, el caso del delantero estadounidense Folarin Balogun. Balogun vio la tarjeta roja frente a Bosnia y Herzegovina el mismo día en que Polymarket abrió un mercado preguntando si jugaría contra Bélgica en octavos. La FIFA dejó en suspenso la sanción —el único de los 15 expulsados que pudo volver a jugar— y el Grupo de Copenhague reclamó explicaciones formales por escrito al ente rector.
Christian Kalb, colaborador del Grupo de Copenhague, insistió en que una alerta amarilla no equivale a un amaño confirmado. Aseguró que los comportamientos atípicos pueden responder a coberturas de grandes casas de apuestas que buscan minimizar pérdidas ante un batacazo. Pese a ese matiz, reconoció que los volúmenes apostados en contra de España ante Cabo Verde fueron inusualmente altos.
El informe completo del Consejo de Europa todavía no se publicó. Mientras el organismo evalúa los 104 partidos del certamen, la cifra total jugada en el Mundial ascendió a 240.000 millones de dólares, casi el doble que en Qatar 2022. La investigación avanza con el foco puesto en el campeón, apenas semanas después de que España levantara la copa en la final que dejó a la Selección Argentina con las manos vacías.
