(BUENOS AIRES).- «Fue un trauma el secuestro de mi papá. Yo me acuerdo algo, tenía 7 años. Ernestina, pobrecita, era muy chiquita: tenía 3 años. Ella dice que no recuerda nada.» Con esas palabras, Federica Pais recordó uno de los episodios más oscuros de su infancia en una entrevista radial que volvió a cobrar fuerza tras la muerte de su hermana, Ernestina.
El secuestro de su padre ocurrió durante la última dictadura militar. La conductora, que por entonces era una nena, definió ese hecho como un trauma que la marcó para siempre. Su relato dejó entrever el impacto de esa ausencia forzada en la familia y la fractura que significó en la memoria de ambas hermanas.
La diferencia de edad entre Federica Pais y Ernestina fue determinante en la forma en que cada una procesó aquel episodio. Mientras Federica guardó recuerdos imborrables de esos días, Ernestina apenas tenía tres años y, según contó la propia Federica, nunca pudo registrar lo sucedido. Esa divergencia mostró cómo la hermana menor quedó al margen de una vivencia que para la mayor fue fundacional.
La revelación puso sobre la mesa una herida que la periodista llevó en silencio durante años. La desaparición de su padre durante la dictadura fue un quiebre que recién en las últimas décadas empezó a compartir públicamente, con una crudeza que contrasta con la mesura habitual de sus apariciones en televisión.
El regreso al trabajo tras la muerte de Ernestina
La muerte de Ernestina Pais devolvió a Federica Pais al centro de la escena mediática en un contexto de dolor. Pocos días después del fallecimiento, la conductora retomó su programa, lo que generó un debate sobre los tiempos del duelo y la exposición pública.
Crónica TV analizó la situación al aire: “Volvió a trabajar porque es su refugio, este trabajo tiene la ventaja de distraerte. También tiene la desventaja de tener que dar la cara. Cada uno transita el duelo de la manera que pueda, hay mucha gente que salió a criticarla.”
Las críticas en redes sociales no tardaron en llegar. Muchos usuarios cuestionaron la inmediatez del regreso de Federica Pais a la pantalla, en un momento donde la vulnerabilidad emocional era evidente. Sin embargo, la señal defendió la decisión de la periodista al señalar que el trabajo en vivo, con su exigencia de concentración plena, puede funcionar como un cable a tierra en medio del dolor.
El recuerdo de aquel trauma infantil que la conductora compartió en su momento ayuda a entender su decisión de aferrarse a la rutina laboral como una tabla de salvación frente a las pérdidas. Con apenas siete años ya había aprendido a convivir con la ausencia; décadas después, el oficio periodístico volvió a ser el territorio donde Federica Pais eligió procesar un nuevo golpe, más allá de las miradas ajenas.
