(BUENOS AIRES).- “La Comisión Disciplinaria de la FIFA ha iniciado un procedimiento contra la Asociación del Fútbol Argentino por posibles incumplimientos del artículo 13, apartado 2, letra c) (servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva), del artículo 14, apartado 5 (conducta inadecuada), del artículo 15 (Discriminación y agresiones racistas) y del artículo 17 (Orden y seguridad en los partidos) del Código Disciplinario de la FIFA, a la luz de los cánticos y gestos discriminatorios, los retrasos en el inicio de los partidos, el incumplimiento de los protocolos de partido y de seguridad, la exhibición de mensajes inapropiados por parte del equipo y los espectadores, y el lanzamiento de objetos por parte de los espectadores en varios partidos de la Selección Argentina en la Copa Mundial de la FIFA 2026.” Con ese comunicado difundido el miércoles 29 de julio, la FIFA confirmó la apertura de un expediente contra la AFA por la bandera sobre las Islas Malvinas que varios jugadores desplegaron tras la semifinal ante Inglaterra y por los incidentes que protagonizaron futbolistas y miembros del cuerpo técnico luego de la final contra España.
La bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” fue arrojada desde la tribuna y exhibida por Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez, entre otros, en el estadio de Atlanta el pasado 16 de julio, apenas consumada la clasificación agónica a la final del Mundial. La FIFA considera que esa acción puede constituir una manifestación política, una conducta expresamente prohibida por su reglamento, y la incluyó como uno de los ejes centrales del procedimiento disciplinario.
El otro gran capítulo del expediente apunta a los incidentes ocurridos el 19 de julio en el estadio MetLife de Nueva Jersey, tras el pitazo final que consagró a España. Las imágenes mostraron un manotazo de Nahuel Molina contra Rodri, a Leandro Paredes forcejeando con Gavi y yéndose al piso junto a Thiago Almada, y al ayudante de campo Roberto Ayala aplicándole un empellón a Dani Olmo a la altura del mentón. La Comisión Disciplinaria ya notificó a los cinco involucrados.
Agresiones, conducta antideportiva y la reacción en Inglaterra
Del lado argentino, Paredes quedó imputado por tres cargos de agresión; Molina suma dos cargos —uno consumado y otro en tentativa de agresión— más uno adicional por conducta antideportiva; Almada enfrenta un cargo por conducta antideportiva; y Ayala afronta un cargo de agresión. El español Pablo Páez Gavira, Gavi, completa la lista con un cargo por conducta antideportiva. Todas las infracciones se encuadran en el artículo 14 del Código Disciplinario de la FIFA, que prevé sanciones desde un partido de suspensión para la conducta antideportiva hasta un mínimo de tres encuentros en casos de agresión.
La investigación contra la AFA, en tanto, se sustenta en conductas detectadas a lo largo de varios partidos de la Selección Argentina durante la Copa del Mundo. Además de la exhibición de la bandera, el organismo revisa cánticos y gestos discriminatorios, demoras en los inicios de los encuentros, fallas en los protocolos de seguridad y el lanzamiento de objetos desde las tribunas. La acumulación de esos hechos llevó a los instructores disciplinarios a recomendar el procedimiento formal.
La repercusión en Inglaterra fue inmediata. El medio talkSPORT calificó los cargos como “muy graves” y recordó que ya circula una petición de firmas para que Argentina sea excluida de las próximas ediciones de la Copa del Mundo. Por su parte, SportBible sentenció que “Argentina acaparó los titulares, no por su desempeño durante los partidos, sino por su comportamiento posterior”, mientras que Sky News aseguró que “Argentina fue duramente condenada por su comportamiento” y señaló que la celebración española en Nueva Jersey quedó empañada por la violencia.
La FIFA ya les concedió a los imputados la posibilidad de presentar sus descargos. Una vez que la Comisión Disciplinaria evalúe esas respuestas, el tribunal emitirá una resolución con las sanciones que, de confirmarse, podrían impactar en las próximas convocatorias de la Selección Argentina y en los clubes dueños de los pases de los futbolistas involucrados.
