(BUENOS AIRES).- “Esto cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar”. Con esa declaración, la UEFA salió al cruce del anuncio de la FIFA de vender una participación minoritaria en sus derechos comerciales a inversores privados, una iniciativa que desató un rechazo inmediato en Europa y que tiene como principal impulsor a Gianni Infantino.
El proyecto contempla la creación de una nueva filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), que agruparía los derechos de transmisión, patrocinio, venta de entradas y licencias de los principales torneos del organismo, incluidas la Copa del Mundo masculina y femenina y la Copa del Mundo de Clubes. La FIFA busca captar hasta USD 4.200 millones mediante la venta de esas participaciones minoritarias, sobre la base de una valoración total de USD 20.000 millones. El banco JPMorgan actúa como asesor financiero de la operación.
El inversor principal será el fondo Thrive Eternal, creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según confirmó la FIFA, ese fondo liderará el grupo que se quede con un porcentaje cercano al 20% de la nueva empresa. “No vende el Mundial, sino lo que el Mundial produce: lo cual es casi lo mismo”, señaló el especialista Marcelo Gantman.
La reacción en cadena contra Infantino
La UEFA redobló sus críticas en un nuevo comunicado al conocerse que la FIFA fijó el 19 de septiembre como fecha límite para que las 211 asociaciones miembro adhieran al plan. “Hoy nos hemos enterado del plazo que la FIFA ha fijado para que las asociaciones apoyen sus propuestas o se les retirará la oferta de pago único. Eso dice todo lo que se necesita saber sobre el plan”, sostuvo el organismo europeo, que cerró su mensaje con una acusación directa: “La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos”.
Las críticas también llegaron desde la política y las tribunas. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, escribió en redes sociales: “El fútbol no pertenece a los inversores. Pertenece a la gente que llena las gradas”. La Football Supporters’ Association (FSA) calificó la medida de “nuevo punto bajo” y señaló que “muchos aficionados volvieron del Mundial creyendo que la FIFA no podía hacer mucho más para arruinar todo lo que amamos del torneo más grande del fútbol”.
Para conseguir el respaldo necesario, la FIFA ofrece a cada federación un pago único de USD 20 millones si la operación prospera, frente a los USD 8 millones actualmente comprometidos, más desembolsos anuales crecientes hasta 2038. Infantino defendió la iniciativa como “la democratización del fútbol en todo el mundo” y, según reportó The Times, el plan contempla crear un cargo de comisionado o CEO de la nueva empresa que podría asumir él mismo al finalizar su último mandato en 2031.
La presión europea escaló con la decisión de Marina Ferrari, ministra de Deportes de Francia, de convocar a una reunión urgente de distintas federaciones del continente. “El alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es propietario del fútbol. No es de la FIFA para vender”, había advertido ya la UEFA en su pronunciamiento inicial.
