(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda, la gran apuesta de Rodolfo Arruabarrena en Boca, ya se ganó el reconocimiento de los hinchas y el pedido explícito para que tenga más protagonismo en el equipo. El mediocampista irrumpió como una de las revelaciones del plantel y en poco tiempo se transformó en el nombre que más ilusión genera en el mundo xeneize.
Su capacidad para manejar la pelota, asociarse con los compañeros y jugar con una tranquilidad poco habitual para su edad le valieron la atención inmediata de la tribuna. Aranda mostró personalidad para pedirla en cada jugada, criterio para decidir y una técnica que despertó comparaciones entre los fanáticos.
La aparición del volante llega en un momento en el que Boca busca combinar experiencia con juventud. La presencia de Leandro Paredes en el mediocampo le da jerarquía al sector, mientras que Aranda le aporta frescura y mayor dinámica a la circulación de la pelota, justo lo que pretende el entrenador.
En las redes sociales, los hinchas de Boca se rindieron ante su juego y ya lo piden como titular. No solo destacan su talento individual, sino también la inteligencia con la que interpreta cada partido, algo poco frecuente en un juvenil de su edad.
Juan Román Riquelme, presidente del club, ya había llamado a la calma con los pibes. El dirigente remarcó que jugadores como Aranda tienen condiciones importantes, pero que "deben ser acompañados durante su crecimiento y no ser comparados constantemente con grandes figuras". La dirigencia busca protegerlo y administrar su proceso con cuidado.
Esa gestión también apunta al interés que despertó en el exterior. Según trascendió, varios clubes europeos comenzaron a seguir su evolución y en Boca están atentos para evitar una salida temprana que perjudique su desarrollo.
El modelo que impulsa el club
Aranda representa el modelo que Boca quiere impulsar: un futbolista formado en casa, con sentido de pertenencia y con la posibilidad de convertirse en una figura del primer equipo. En los últimos mercados, el club logró ingresos importantes con ventas de juveniles, pero también entiende que algunos futbolistas necesitan completar un proceso antes de emigrar.
Compartir plantel con referentes como Leandro Paredes lo ayuda a entender la exigencia de defender la camiseta de Boca. Tener cerca a jugadores de jerarquía puede ayudarlo a mejorar aspectos del juego y a incorporar lo que significa la presión de jugar en un club de esta dimensión.
Riquelme ya lo había advertido: pidió tranquilidad con los juveniles y señaló que no había que cargarles demasiada presión. La dirigencia considera que el volante tiene un enorme potencial y por eso busca acompañarlo durante su crecimiento sin apurar los tiempos.
En un club donde cada aparición de un juvenil genera expectativa, Aranda logró algo difícil: ganarse rápidamente el reconocimiento del público y convertirse en una de las caras del futuro. Ahora el desafío es sostener el nivel que mostró en sus primeras apariciones y ratificar que todo lo que generó puede traducirse en una carrera importante dentro de Boca.
