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Se cayó su pase a Boca y Romaña no se guardó nada: «La verdad saldrá a la luz»

 

El defensor colombiano, cerca de sumarse a Boca por 3 millones de dólares, terminó en León de México y apuntó contra la dirigencia xeneize.

 
Jhohan Romaña
Jhohan Romaña

(BUENOS AIRES).- “Sí, River se acercó en febrero y lo de Boca fue ahora. Siempre tuvieron la decisión los dirigentes, nunca la tomaron. Ya sabemos cómo es esto”, disparó Jhohan Romaña en el aeropuerto, antes de dejar el país para sumarse al León de México. La frase, cargada de reproche, apuntó directo contra la dirigencia de Juan Román Riquelme, que lo buscó en este mercado de pases pero terminó con las manos vacías.

El zaguero de 27 años, que pertenecía a San Lorenzo, era el principal apuntado por Rodolfo Arruabarrena para reforzar la defensa ante una posible venta de Lautaro Di Lollo en julio. La oferta del Xeneize fue concreta: 3 millones de dólares por el pase. Sin embargo, el Ciclón nunca la respondió y, días después, aceptó una propuesta mucho menor del fútbol mexicano.

Lo que descolocó en el mercado fue la diferencia de cifras. León terminó comprando a Romaña por apenas 1 millón de dólares, dos millones menos de lo que había puesto sobre la mesa Boca. En Boedo no querían reforzar a un rival directo y, según confiaron desde el entorno del jugador, la operación con los de La Ribera nunca avanzó porque la decisión final de los dirigentes siempre quedó en el aire.

El mensaje con tono de despedida

Romaña no ocultó su malestar por la forma en que se dio su salida de San Lorenzo y el frustrado interés de Boca. “Lamento mucho irme así en estas condiciones, la verdad saldrá a la luz”, agregó, dejando entrever que la historia detrás de la negociación todavía tiene capítulos sin contar. El colombiano, que había sido sondeado por River a principios de año, se marcha del fútbol argentino con la espina de no haber tenido una chance concreta en un club grande.

Mientras Jhohan Romaña ya se calza la camiseta del equipo mexicano, Boca sigue en la búsqueda de un central. La dirigencia de Riquelme deberá mover rápido el tablero si quiere darle a Arruabarrena el refuerzo que pidió, sobre todo porque la ventana de pases no espera y el recuerdo de esta negociación fallida —con palito incluido— quedó dando vueltas en Brandsen 805.