(BUENOS AIRES).- “Este Jesús me lo regaló el cura que bautizó a Arturo. Me acompañó y acompaña en momentos muy importantes”, escribió Jimena Barón en sus historias de Instagram. La cantante y actriz reveló así la historia del peluche que se convirtió en el amuleto más comentado de la Selección Argentina en el Mundial 2026, tras la victoria 2 a 1 contra Inglaterra en la semifinal disputada el 16 de julio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
El peluche de Jesús no es un simple muñeco: fue un regalo del sacerdote que bautizó a Arturo, el hijo menor de Barón, y la artista no se separa de él desde ese día. Lo mostró desde el interior de un avión y aclaró que la acompaña en momentos clave mucho antes del torneo. “Me acompañó y acompaña en momentos muy importantes”, reforzó Jimena Barón en el posteo que despejó la curiosidad de miles de seguidores.
Pero el amuleto también tiene una función menos visible y más cotidiana. La cantante confesó que lo lleva a todos sus vuelos porque sufre mucha angustia al viajar en avión. “Además no me gusta volar, a pesar de viajar mucho, si hay turbulencia la paso muy mal, por eso lo llevo siempre conmigo”, explicó. La revelación sorprendió a quienes asociaban el objeto únicamente con las cábalas futboleras.

Desde el inicio del Mundial, Jimena Barón viajó a Estados Unidos junto a su pareja, Matías Palleiro, y sus hijos Arturo y Morrison para seguir de cerca a la Scaloneta. En cada historia de Instagram, el peluche de Jesús aparecía en alguna esquina del encuadre. Los seguidores no tardaron en notarlo y transformaron su presencia en una cábala colectiva: cuando Argentina sufría en la cancha, los mensajes con el pedido desesperado de que sacara a Jesús se multiplicaban.
La cantante tomó con humor el fenómeno y compartió varios de esos reclamos en sus redes. “Por supuesto, que juegue Argentina es importantísimo, por ende Jesús terminó viendo todos los partidos y si Dios quiere ahí estaremos en la final”, escribió Jimena Barón tras la clasificación. Con esa frase, confirmó que el amuleto dirá presente en la definición del Mundial en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey. El peluche ya es un integrante más de la delegación familiar que acompañó al equipo de Lionel Scaloni partido a partido.
El capítulo familiar antes de la cábala
La presencia de Barón en Estados Unidos tuvo además un capítulo familiar aparte. Su hijo mayor, Morrison, de 12 años, no pudo viajar desde el arranque del torneo porque estaba en pleno proceso de ingreso al secundario. “Tienen que entender que Morrison tiene ya 12 años y está haciendo el ingreso al secundario. Entonces ya no es un nenito que falta y no hay problema, tiene que hacer el ingreso”, explicó Jimena Barón en un video que publicó para responder las preguntas de sus seguidores.
La actriz también relativizó la situación con una frase que mezcló seriedad y humor: “Ya no es un viva la pepa”, dijo, y enseguida agregó que de todos modos el adolescente iba a faltar igual para viajar. Tras rendir un examen programado para el 1° de julio, Morrison se sumó a la familia en suelo norteamericano. Así, los cuatro quedaron reunidos para acompañar a la Selección en la recta final del torneo y, según anticipó la propia cantante, con el peluche de Jesús listo para presenciar la final.
